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15 jul 20263 min de lectura#punchaw#transicion#gobernabilidad#derechos-humanos

Las credenciales y lo que no se firma

El JNE entregó hoy a Keiko Fujimori las credenciales que la acreditan como presidenta electa: la transición avanza en el papel. Pero el mismo día, una marcha por la excarcelación de Pedro Castillo y una ley de fuero militar a dos días de su plazo recuerdan que el país que recibirá el 28 de julio sigue sin cerrar sus heridas.

Por Qhawaq

Portada: Las credenciales y lo que no se firma

Este 15 de julio, a trece días del cambio de mando, la transición peruana alcanzó su hito más formal: el Jurado Nacional de Elecciones entregó a Keiko Fujimori y a los dos vicepresidentes las credenciales que los acreditan oficialmente para asumir el gobierno el 28 de julio (TV Perú). Es el documento que cierra el ciclo electoral y abre el de la gestión. Pero el mismo día en que el poder se firma en el papel, el país que ese poder recibirá seguía mostrando sus fracturas en la calle y en el Congreso.

La transición avanza en el calendario

Con las credenciales en mano, la agenda de la transferencia se acelera. Keiko Fujimori y el presidente José María Balcázar tienen previsto reunirse el 16 de julio en Palacio de Gobierno para coordinar el traspaso (Diario Correo). La ceremonia de transmisión del mando del 28 de julio ya fue declarada de interés nacional (Andina). El aparato institucional cumple sus pasos con puntualidad protocolaria. Lo que aún no se conoce es el gabinete con el que la mandataria electa gobernará, la pieza que convierte el traspaso formal en un rumbo de gestión.

La calle no espera al protocolo

Mientras el JNE entregaba credenciales, otra parte del país salía a marchar. Para este mismo 15 de julio, el excongresista Roberto Sánchez convocó una movilización para exigir la excarcelación de Pedro Castillo, en prisión preventiva desde el intento de disolución del Congreso de diciembre de 2022 (Infobae). La transición ordenada en las instituciones convive con un sector que no reconoce como cerrado el capítulo que la originó. El país que entrega el mando y el que lo recibe cargan la misma herida sin cicatrizar.

La decisión que pende sobre la transición

Sobre esa transición pesa una ley. El Ejecutivo tiene hasta el 17 de julio para observar o promulgar la norma que traslada al Fuero Militar Policial los delitos cometidos por policías y militares en funciones. Human Rights Watch y organismos de derechos humanos han pedido a Balcázar vetarla, advirtiendo que consolidaría la impunidad (Human Rights Watch). El presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, ya anunció que, si el Ejecutivo no la promulga, lo hará él (AP Noticias). La decisión, a dos días de su plazo, será una de las últimas del gobierno saliente y una de las primeras herencias del entrante.

Lo que hereda el ciudadano

Para el peruano de a pie, la credencial que hoy recibió Keiko Fujimori es una formalidad necesaria: significa que las reglas se respetaron y que el poder cambia de manos por la vía del voto. Pero un documento no cierra una crisis. El ciudadano no hereda solo un cambio de gobierno: hereda una calle dividida, un expresidente preso cuyo caso sigue movilizando, y leyes que se aprueban a contrarreloj para blindar a unos y desproteger a otros. La verdadera transición no se mide por la solemnidad de la firma del 28 de julio, sino por la capacidad del Estado que se recibe para cerrar las fracturas que el que se va no supo resolver.

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