El país que espera y el que no puede esperar
A catorce días del cambio de mando, la transición ocupa el centro del tablero y el Congreso legisla a media máquina en receso. Pero el friaje y una posible nueva declaratoria de emergencia por El Niño recuerdan que hay un país que no se detiene con el calendario político.
Por Qhawaq

A catorce días del cambio de mando, el Estado peruano funciona en dos velocidades. El poder que se va administra el trámite; el poder que llega arma su equipaje. En medio, la vida institucional del país entra en una pausa deliberada, la del calendario político, mientras los riesgos que no consultan agendas, el frío y la lluvia, siguen su curso.
La transición ocupa el centro del tablero
Keiko Fujimori, proclamada presidenta electa por el Jurado Nacional de Elecciones para el periodo 2026-2031 (Gestión), ya instaló su oficina de presidenta electa para conducir la transferencia de mando (La Razón). El gabinete, sin embargo, sigue en el terreno de la especulación: su asesor Carlos Díaz Rosillo sostiene que la mandataria electa se toma "el tiempo necesario para formar el mejor gabinete posible" (RPP). La ceremonia de transmisión del mando del 28 de julio ya fue declarada de interés nacional (Andina). Todo el aparato mira hacia esa fecha.
Un Congreso que solo puede legislar a medias
Mientras el Ejecutivo se prepara para el relevo, el Legislativo entró en su tramo de menor actividad. Con el pleno en receso, la función legislativa recae en la Comisión Permanente, que hasta julio de 2026 solo puede legislar en los asuntos expresamente autorizados (El Peruano). Es el diseño constitucional para los periodos de transición, pero también deja al país con un contrapeso operando en mínimos justo cuando se define la herencia de gestión que recibirá el próximo gobierno.
El invierno no espera al calendario
La pausa política no alcanza al clima. El Gobierno evalúa una nueva declaratoria de emergencia por el fenómeno de El Niño en julio, que sumaría más distritos a los ya afectados (Gestión), sobre un cuadro que este año ya obligó a prorrogar el estado de emergencia en decenas de distritos por lluvias intensas (Gestión). En paralelo, el friaje volvió a alterar el clima en varias regiones de la selva y el sur andino, con descensos bruscos de temperatura que el Senamhi viene advirtiendo desde hace semanas (RPP).
Lo que se juega para el ciudadano
La transición ordenada es una buena noticia: significa que las reglas se respetan y el poder cambia de manos sin sobresaltos. Pero para el ciudadano de a pie, el país no se congela mientras Lima cuenta los días hasta el 28. El comerciante que enfrenta la extorsión, el poblador altoandino que amanece bajo cero, la familia cuyo distrito espera una declaratoria de emergencia, todos ellos viven en el tiempo real, no en el tiempo político. La medida de esta transición no será la solemnidad de la ceremonia, sino la rapidez con que el Estado que se entrega y el que se recibe atiendan lo que no puede esperar al cambio de gobierno.