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15 jul 20262 min de lectura#opinion#relaciones-exteriores#economia#transicion

La diplomacia peruana entre Irán y EE.UU.: el primer dilema geopolítico de Keiko

La escalada en el estrecho de Ormuz y la promesa de alineación con Washington colocan al Perú ante una decisión que ya se siente en el grifo.

Por Qhawaq

Portada: La diplomacia peruana entre Irán y EE.UU.: el primer dilema geopolítico de Keiko

La factura llega al grifo

El 13 de julio de 2026, Donald Trump declaró "abierto" el estrecho de Ormuz, anunció una tasa del 20% sobre toda la carga que lo atraviese y restableció el bloqueo naval contra Irán Caretas. Horas después, el Brent, referencia internacional del crudo, se disparó un 9.59% hasta los 83.30 dólares por barril Andina. No es un susto pasajero: por Ormuz transita la quinta parte del combustible global RPP, y cada amenaza de cierre enciende los mercados.

Para el Perú, importador neto de petróleo y con precios atados al vaivén internacional, el resultado es inmediato. Entre el 1 de marzo y el 27 de abril de 2026, durante la primera fase de la guerra en Medio Oriente, el precio de las gasolinas peruanas subió un 39.76%, el mayor traslado a surtidores de toda América Latina EconoJournal. El tanque de gasolina no entiende de diplomacia: obedece al WTI.

La tradición que pende de un hilo

La cancillería peruana ha respondido a este conflicto con la cautela que caracteriza su tradición diplomática: llamó al diálogo y la vía pacífica, condenó el lanzamiento de más de 200 misiles iraníes contra Israel (Canal N) y evacuó a 26 peruanos de la zona de conflicto (RPP). Una posición que busca proteger sin tomar partido.

Esa tradición está a punto de cambiar. Carlos Díaz Rosillo, asesor externo de la presidenta electa Keiko Fujimori, adelantó el 13 de julio que el Perú buscará integrarse a "iniciativas regionales lideradas por Estados Unidos", incluido el Escudo de las Américas impulsado por Trump RPP. El interés de sumar al Perú a esa coalición proviene del propio entorno de la mandataria electa.

El mensaje es nítido: Lima se alineará con Washington. Lo que no se ha explicado es qué implica ese alineamiento cuando Washington está cobrando peajes unilaterales en una vía marítima sujeta al derecho internacional, bombardeando Irán por tercera noche consecutiva y declarando terminado un alto al fuego que apenas se sostuvo unos meses (Andina).

Lo que significa para quien llena el tanque

La política exterior no es un lujo de cancilleres. Cuando el Brent trepa y el WTI lo sigue, el transportista que cruza la Panamericana, el agricultor que depende del diésel para su bomba de riego y la familia que presupuesta el pasaje al trabajo sienten el golpe antes que nadie. El Perú no produce el petróleo que consume ni tiene los márgenes fiscales de un exportador para subsidiar el impacto EconoJournal.

El dilema no es abstracto ni partidario. Es geopolítico con factura en soles. Keiko Fujimori hereda un conflicto que no provocó pero que ya está reordenando el tablero global. Si la apuesta es alinearse sin condiciones, el ciudadano merece saber qué gana y qué arriesga. Porque el grifo no espera.

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