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12 jul 20263 min de lectura#punchaw#seguridad#fuerzas-del-orden#elecciones-2026#transicion

El Estado que no filtra ni controla

A 16 días del cambio de mando, el calendario avanza (Keiko Fujimori recibe sus credenciales el 15 de julio), pero el fin de semana dejó dos cifras que retratan el Estado que se entrega: un sistema electoral que no filtra y una policía que no se controla.

Por Qhawaq

Portada: El Estado que no filtra ni controla

A 16 días del cambio de mando, el calendario de la transición sigue firme: Keiko Fujimori recibirá sus credenciales del JNE el 15 de julio (El Comercio). Pero el fin de semana dejó dos cifras que describen mejor que cualquier discurso el Estado que se entrega. Una: 77 de 306 candidatos a gobernador regional arrastran una sentencia firme, uno de cada cuatro (La República). Otra: el 94.4% de las denuncias por corrupción en el sector Interior durante el primer semestre involucran a la Policía (La República). Dos instituciones distintas, una misma falla.

Qué significa

Este sitio mide, entre otras cosas, la fortaleza de las instituciones, y estas dos cifras apuntan al mismo hueco: el Estado peruano falla en sus dos tareas más básicas, decidir quién entra y controlar a quién ya está dentro. El sistema electoral deja pasar a uno de cada cuatro aspirantes a manejar un presupuesto regional con una condena a cuestas, porque la ley delega el filtro en unos partidos que no filtran. Y la institución que debería garantizar el orden concentra casi todas las denuncias de corrupción de su sector, con ciudadanos que mueren bajo su custodia. Un gobierno que llega prometiendo mano dura hereda un Estado que no sabe filtrar ni controlarse a sí mismo. Prometer orden es fácil; construir instituciones que decidan bien quién entra y respondan por lo que hacen, mucho más difícil.

En breve

La cara humana de esa falla tiene nombre y edad. El 11 de julio, José Armando, de 23 años, murió dentro de un patrullero en Juliaca; la policía habla de autolesión, la familia de golpes, y hay tres suboficiales intervenidos (Diario Correo). Es la segunda muerte bajo custodia policial en un mes. Mientras tanto, Keiko Fujimori aún no confirma su gabinete ni ha detallado cómo piensa reformar una policía en crisis más allá de cambiar al ministro del Interior.

Faltan dieciséis días para el 28 de julio. La transición se mide en credenciales y protocolos, pero el país que cambia de manos se mide en otra cosa: en si el ciudadano puede votar por un gobernador sin sentencia, denunciar un robo sin miedo al policía o salir de una comisaría con vida. Esas son las pruebas que ningún calendario resuelve.

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