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10 jul 20263 min de lectura#punchaw#transicion#gobernabilidad#fuerza-popular#legitimidad

La renovación que recicla

El día que El Comercio mapeó quiénes reciben el Estado, Keiko Fujimori ratificó a Marco Vinelli pese a una observación de la Contraloría y el gobierno saliente nombró a un congresista cuestionado en Trabajo. La transición se define por a quién protege, no por a quién renueva.

Por Qhawaq

Portada: La renovación que recicla

La pregunta que define esta transición no es cuándo se entrega el poder, sino a quién se le entrega su recepción. Este jueves, El Comercio publicó el mapa de los equipos con que Keiko Fujimori recibe cada ministerio, una mezcla de técnicos y operadores políticos (El Comercio). El mismo día, la presidenta electa ratificó su confianza en Marco Vinelli, jefe de esa transferencia, pese a una observación de la Contraloría por un perjuicio al Estado (La República). La señal llega antes que el gabinete: quien recibe el Estado pesa tanto como quien lo gobernará.

Qué significa

Este sitio mide, entre otras cosas, la gobernabilidad y la legitimidad de la transición, y ambas se leen en un dato incómodo: la renovación prometida se está armando con cuadros conocidos. Ratificar a un funcionario observado por la Contraloría, y hacerlo con el argumento de la confianza personal, fija un criterio, la lealtad por encima de la idoneidad, que no es menor cuando ese equipo decidirá qué se revisa y qué se archiva del gobierno que se va. No se trata de si cada nombre es competente, sino de qué estándar se instala desde el primer día. Un gobierno que empieza cerrando filas ante sus propios cuestionamientos anticipa cómo administrará el poder cuando ya no haya campaña que ganar.

En breve

El patrón no se limita a quien llega. El gobierno saliente también hace su parte: José María Balcázar nombró al congresista Flavio Cruz, con un proceso por alimentos a cuestas y una defensa pública del prófugo Vladimir Cerrón, como ministro de Trabajo a 18 días del cambio de mando (El Comercio). Y las cuentas más pesadas quedan sin resolver: Petroperú, que entre 2022 y 2026 le ha costado al Estado más de US$ 4,764 millones en rescates (ComexPerú), traslada su crisis intacta al escritorio del nuevo gobierno. El gabinete de Keiko Fujimori, mientras tanto, sigue sin confirmarse.

Faltan dieciocho días para el 28 de julio. La renovación que se prometió en campaña se mide, a esta altura, por su distancia con lo que se ve: los mismos apellidos, los mismos blindajes, los mismos problemas heredados sin dueño. Para el ciudadano que votó por un cambio, la pregunta es simple y todavía sin respuesta: ¿qué, exactamente, va a ser distinto?

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