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12 jul 20263 min de lectura#opinion#educacion#seguridad#justicia#transicion

El sindicato del Movadef: la herencia de Cruz que Keiko deberá gestionar

La decisión del ministro Flavio Cruz de abrir la puerta al registro del Fenate, sindicato docente vinculado al Movadef, ya disuelto judicialmente, revela un vacío legal que la presidenta electa heredará el 28 de julio.

Por Qhawaq

Portada: El sindicato del Movadef: la herencia de Cruz que Keiko deberá gestionar

La puerta que abre Cruz

El ministro de Trabajo, Flavio Cruz, no solo no ha cerrado la puerta al registro del Fenate: la ha dejado entreabierta con un criterio puramente formal. "Si se cumple con todos los requisitos, tiene que reconocerse", declaró a RPP el 11 de julio, a menos de tres semanas del cambio de mando (El Comercio). La frase suena razonable, incluso técnica. Pero aplicada al Fenate, el sindicato de docentes vinculado al Movadef, equivale a decir que un sindicato puede registrarse aunque su matriz política haya sido disuelta por el Poder Judicial como fachada del terrorismo.

No es la primera vez. En 2021, durante la gestión del entonces ministro Iber Maraví, hoy senador electo, el Fenate obtuvo su inscripción en el Registro de Organizaciones Sindicales del Sector Público; luego fue dejada sin efecto por presuntos incumplimientos administrativos (El Comercio). Ahora Cruz, también congresista de Perú Libre, vuelve a mover la ficha. La diferencia es que esta vez lo hace en plena transición, cuando la decisión ya no será suya, sino de quien herede la cartera en 17 días.

El Fenate no es un sindicato común

La Federación Nacional de Trabajadores de la Educación del Perú fue fundada por Pedro Castillo tras la huelga magisterial de 2017. Deriva del Conare-Sutep, el sector radical del magisterio cuyos dirigentes fueron vinculados al Movadef por el Ministerio del Interior (El Comercio). Y el Movadef no es una opinión política controvertida: es una organización que el Poder Judicial disolvió el 28 de octubre de 2024, junto con el cierre definitivo de todos sus locales, tras determinar que fue "creado por orden del exlíder senderista, Abimael Guzmán con la finalidad de participar en las elecciones generales y consecuentemente ocupar altos cargos públicos, llegar al poder y obtener la liberación de toda la cúpula senderista" (Poder Judicial).

El exdirector de la Dircote, coronel (r) Max Anhuamán, lo dijo sin rodeos: "el Fenatep es un organismo generado de Sendero Luminoso. El objetivo de ellos es tomar el Sutep, tomar todo el gremio para levantar las protestas a nivel nacional" (RCR). No es una advertencia abstracta: el Fenate ya convocó un paro nacional para el 27 y 28 de julio, los días de la transmisión de mando (Revista Gente). Antes, movilizó a sus bases contra la proclamación de Keiko Fujimori (Willax).

Un vacío legal que la transición hereda

El problema de fondo no es Flavio Cruz. Es que la normativa peruana de registro sindical no contempla un filtro por vinculación terrorista. La Ley 27556, que crea el Registro de Organizaciones Sindicales de Servidores Públicos, y el Decreto Ley 25593, Ley de Relaciones Colectivas de Trabajo, modificada por la Ley 27912, establecen requisitos formales: afiliación, estatutos, ámbito; pero no exigen a la autoridad administrativa verificar si la organización solicitante es o no la continuidad de una entidad disuelta judicialmente por terrorismo. Ese silencio legal es el agujero por el que el Fenate intenta colarse, otra vez.

La presidenta electa Keiko Fujimori ya ha designado a su equipo de transferencia, liderado por Marco Vinelli (Caretas). Pero aún no ha designado a su ministro de Trabajo ni ha fijado una posición pública sobre el registro del Fenate. Tendrá que hacerlo pronto: Cruz puede apurar el expediente en sus últimas semanas, o su eventual sucesor recibirá el caso caliente sobre el escritorio.

Lo que está en juego para el ciudadano

Esto no es una discusión de abogados laboralistas. Detrás de cada sigla, Fenate, Conare, Movadef, hay un solo proyecto: capturar el magisterio para controlar lo que se enseña en las aulas. Un sindicato docente con registro oficial gana legitimidad, puede negociar colectivamente con el Ministerio de Educación, designar representantes en instancias administrativas y, sobre todo, proyectar poder político con el sello del Estado.

Para el ciudadano de a pie, para el padre que manda a sus hijos al colegio público, la diferencia entre un sindicato y una fachada es la diferencia entre un profesor que enseña y uno que adoctrina. Esa es la frontera que Flavio Cruz ha empezado a borrar y que Keiko Fujimori, a partir del 28 de julio, tendrá que decidir si restablece o no.

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