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11 jul 20262 min de lectura#punchaw#transicion#gobernabilidad#fuerza-popular#legitimidad

El pulso por los últimos nombramientos

El equipo de transferencia de Keiko Fujimori le pidió formalmente al gobierno saliente que deje de designar funcionarios y firmar contratos a 17 días del cambio de mando. La pelea por los cargos del interregno sale a la luz.

Por Qhawaq

Portada: El pulso por los últimos nombramientos

A 17 días del cambio de mando, la transición dejó de ser solo una foto y se volvió un pulso. El equipo de transferencia de Keiko Fujimori le pidió formalmente al gobierno de José María Balcázar que suspenda las nuevas designaciones y contrataciones mientras dure el traspaso (RPP). El pedido, dirigido a la Presidencia del Consejo de Ministros (Andina), pone por escrito lo que venía en tensión: el gobierno saliente sigue colocando gente y el entrante quiere que pare.

Qué significa

Este sitio mide, entre otras cosas, la gobernabilidad de la transición, y este episodio muestra su punto más frágil: el control del aparato estatal en el interregno. Cada nombramiento de última hora, como el reciente ministro de Trabajo, deja amarres que el nuevo gobierno hereda sin haber elegido. Pedir que se detengan es razonable. Pero la solicitud llega con una ironía difícil de ignorar: la encabeza Marco Vinelli, el propio jefe de transferencia observado por la Contraloría y ratificado pese a ello. El interregno enfrenta a dos poderes que se acusan de lo mismo, colocar a los suyos antes de que cambie el mando, y en el medio queda un Estado que ninguno de los dos termina de soltar.

En breve

El calendario, en cambio, ya no admite pulsos. El 28 de julio está fijado, con protocolo y recorridos definidos para la transmisión de mando (Infobae). Hasta entonces, el gobierno de Balcázar conserva plenas facultades para firmar, y el de Keiko Fujimori, todavía sin gabinete confirmado, solo puede pedir. Diecisiete días en los que quien se va manda y quien llega observa.

El pulso por los nombramientos no es una riña de despachos. Cada cargo que se firma a última hora define quién ejecuta el presupuesto, quién adjudica una obra, quién archiva una denuncia. Para el ciudadano, la pregunta de fondo sigue siendo la misma: si los que llegan y los que se van pelean por colocar a los suyos, ¿quién trabaja para él?

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