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18 jul 20263 min de lectura#opinion#congreso#bicameralismo#fuerza-popular#gobernabilidad

Jaime Delgado y el primer mapa de poder en el Congreso bicameral: ¿gobernabilidad o cuota?

La pugna por las mesas directivas del Senado y la Cámara de Diputados no es una discusión reglamentaria: es la primera batalla real del nuevo Congreso y definirá si hay contrapeso o cogobierno sin filtro.

Por Qhawaq

Portada: Jaime Delgado y el primer mapa de poder en el Congreso bicameral: ¿gobernabilidad o cuota?

La aritmética de la subordinación

La composición del nuevo Congreso ayuda a entender por qué la propuesta de Delgado es existencial para la oposición y manejable para el oficialismo. En el Senado, Fuerza Popular tiene 22 de los 60 escaños; Juntos por el Perú suma 14, Renovación Popular 8, Partido del Buen Gobierno 7, Obras 5 y Ahora Nación 4 Diario EP. En la Cámara de Diputados, FP obtuvo 41 de 130 curules, seguida de JPP con 32, Buen Gobierno 18, Renovación 15, Obras 14 y Ahora Nación 10 (Diario EP).

Las cuatro bancadas que Delgado quiere articular, Ahora Nación, JPP, Obras y Buen Gobierno, suman 30 votos en el Senado, exactamente la mitad. Si lograran sumar a Renovación Popular, alcanzarían 38, una mayoría cómoda. Pero esa suma no es automática: Renovación Popular está negociando en paralelo con Fuerza Popular un reparto que le daría la presidencia de la Cámara de Diputados a cambio de que el fujimorismo conserve el Senado La República. La partida se juega en dos tableros simultáneos.

La partida simultánea: FP y RP negocian su propio mapa

Mientras Delgado habla de «equilibrio de poder» y «contrapeso», Fuerza Popular ya movió ficha. Según reveló La República, el congresista fujimorista Miguel Ángel Torres se perfila como candidato a presidir el Senado (La República), la cámara con mayor peso político porque su presidente encabeza el Congreso Pleno, dirige la sesión del mensaje presidencial del 28 de julio e integra la línea de sucesión (Congreso). La Cámara de Diputados, encargada del control político y las interpelaciones, quedaría para Renovación Popular.

Delgado ha declarado que su bancada «no tiene ningún inconveniente en que Renovación Popular u otro grupo puedan presidir las mesas» Gestión. Es un gesto de pragmatismo: lo que está en juego no es el nombre del presidente de cada cámara, sino si el Legislativo será un contrapeso real o un apéndice del Ejecutivo. Con Fuerza Popular en la Presidencia de la República (Gestión) y presidiendo ambas cámaras, la separación de poderes quedaría reducida a una formalidad constitucional.

Cada cámara elige su Mesa Directiva por listas completas y por mayoría de votos: gana la lista más votada (Congreso). Por eso la negociación es feroz y por eso cada voto, incluidos los de Renovación Popular, vale doble: define la mayoría en el Senado y el color político de quien conducirá los debates.

Lo que significa para el ciudadano

Que el debate sobre las mesas directivas parezca una partida de ajedrez entre élites políticas no lo vuelve irrelevante para la vida cotidiana. El presidente del Senado define la agenda del Pleno: qué proyectos se debaten, cuáles se encarpetan y qué prioridad tiene, por ejemplo, una reforma del sistema de pensiones, una ley de seguridad ciudadana o la ratificación de un contrato de explotación de recursos naturales (Congreso). El presidente de la Cámara de Diputados decide si una interpelación a un ministro avanza o se diluye.

Si Fuerza Popular controla ambas mesas, directamente o mediante un aliado, las decisiones que afectan el bolsillo del ciudadano, desde la edad de jubilación hasta el presupuesto para el patrullaje en su distrito, se tomarán sin la fricción que la Constitución diseñó como garantía. Si la oposición logra presidir al menos una de las cámaras, el ciudadano conserva lo mínimo que cabe esperar en una democracia: que alguien, desde el Parlamento, pueda decir que no.

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