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8 jul 20263 min de lectura#opinion#educacion#congreso#gobernabilidad#transicion

El Minedu en manos de Marticorena: un ministro de 22 días que habla del poder que se va

Jorge Marticorena, congresista que impulsó la ampliación del Reinfo y defendió a la exministra Cuadros en el caso Sunedu, asume el Ministerio de Educación a tres semanas del cambio de gobierno. Su nombramiento no es un gesto administrativo: es una pieza que busca condicionar la agenda educativa del nuevo Ejecutivo.

Por Qhawaq

Portada: El Minedu en manos de Marticorena: un ministro de 22 días que habla del poder que se va

Un nombramiento que no es gestión: es mensaje

El lunes 6 de julio, el presidente José María Balcázar tomó juramento a Jorge Marticorena Mendoza como ministro de Educación La República. Lo hizo a solo 22 días de entregar el poder a Keiko Fujimori Pasos Perdidos. En cualquier democracia funcional, un gobierno saliente se limitaría a facilitar la transferencia. Aquí, en cambio, se coloca a un congresista con historial de confrontación con la Sunedu al frente del ministerio que, por ley, tiene un representante ante su Consejo Directivo Art. 17.1.5 LU.

No es un gesto de continuidad administrativa. Es una jugada para asegurar que, incluso después del 28 de julio, las fichas del tablero educativo sigan respondiendo a las lealtades construidas en el Congreso saliente.

El perfil: del Reinfo a la cartera de Educación

Marticorena es un legislador que ha transitado de Perú Libre a Alianza para el Progreso, el partido de César Acuña. Su principal legado parlamentario no fue una reforma educativa: fue la autoría, en 2023, de un proyecto de ley para ampliar el Reinfo, el registro que mantiene en un limbo de semilegalidad a la minería informal Pasos Perdidos. Ese Reinfo que ya acumula prórrogas sobre prórrogas, y que el propio Congreso extendió hasta diciembre de 2026 El Comercio.

Sobre la Sunedu su posición ha sido ambivalente. Cuando militaba en Perú Libre respaldó proyectos que buscaban debilitar la reforma universitaria. Pero el 15 de junio de 2026, ya en APP, intervino en la Comisión de Fiscalización para defender a la entonces ministra Cuadros, cuestionada por designar a un representante del Minedu ante la Sunedu con el objetivo de remover al superintendente Vicente Espinoza Pasos Perdidos. El defensor de la reforma se había convertido en escudo de quien intentaba intervenirla.

La Sunedu como campo de batalla

El contexto no es casual. La exministra Cuadros renunció el 3 de julio, apenas dos semanas después de que 22 congresistas presentaran una moción de interpelación que la acusaba de "desestabilizar la gestión institucional de la Sunedu, vulnerando con ello la autonomía del organismo supervisor" La República. El detonante fue la Resolución Ministerial N.° 342-2026-MINEDU, con la que Cuadros intentó colocar a un ex candidato al Senado del Partido Morado como representante del ministerio ante el Consejo Directivo de la Sunedu, en abierto desafío al superintendente Espinoza, designado por tres años en diciembre de 2025 Pasos Perdidos.

Al nombrar a Marticorena, el Ejecutivo no corrigió el rumbo. Lo consolidó. Puso al defensor de Cuadros en el puesto de Cuadros.

Lo que está en juego

La reforma universitaria peruana, iniciada en 2014 con la Ley 30220, Ley Universitaria El Peruano, logró algo inédito: cerrar universidades que no cumplían condiciones básicas de calidad y establecer un estándar mínimo para todas. Eso se tradujo en que un joven de cualquier región, al matricularse en una universidad licenciada, tuviera la garantía de que su título tendría valor real en el mercado laboral. Sin una Sunedu autónoma, esa garantía se evapora. Cada vez que un gobierno o un Congreso debilita al regulador, quien paga el costo no es el funcionario removido: es el estudiante que invierte años y dinero en una carrera que podría no valer nada.

Marticorena estará en el cargo menos de un mes. Pero en ese mes puede firmar resoluciones, nombrar funcionarios y dejar amarres que condicionen a su sucesor. La pregunta no es qué hará en 22 días, sino qué dejará hecho para los próximos cinco años.

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