Saltar al contenido
← Opinión
15 jun 2026#elecciones#congreso#28J

Un país partido por la mitad

Sea quien jure el 28 de julio, el Perú que recibe el nuevo gobierno está dividido casi exactamente en dos. Y el resultado todavía no es final.

Por Qhawaq

Portada: Un país partido por la mitad

El 28 de julio jura un gobierno nuevo. Pero a quince días de esa fecha, el Perú todavía no sabe con certeza quién lo presidirá. Y esa incertidumbre, más que un detalle del conteo, es el dato político del momento: el país llega partido casi exactamente por la mitad.

La ONPE terminó de procesar el 100% de las actas. Con ese cómputo, Keiko Fujimori aparece con 50.012% y Roberto Sánchez con 49.988%: una diferencia de 4,308 votos sobre más de 18 millones, dos centésimas de punto (Gestión). Pero ni ese número es definitivo. Hay 1,556 actas, el 1.7% del total, observadas y en revisión de los Jurados Electorales Especiales; sus votos todavía no entran al conteo. Con un margen de pocos miles de votos, esas actas son, literalmente, decisivas. El JNE no ha proclamado a nadie: lo hará a mediados de julio (La República).

El resultado se movió toda la noche. Sánchez lideró en el territorio nacional; fueron los votos del extranjero, favorables a Fujimori por unos 78,000, los que la empujaron adelante en el tramo final (Infobae). El 11 de junio la propia web del JNE llegó a mostrar a Fujimori como presidenta electa, y borró el contenido a los minutos: un error, dijo, con datos de procesos anteriores (Infobae). En una elección así de cerrada, hasta una falla de software dura titulares.

Conviene poner el número en perspectiva. En 2016, Pedro Pablo Kuczynski le ganó a Keiko Fujimori por 42,597 votos (RPP). En 2021, Pedro Castillo le ganó por 44,058 (El Comercio). Cada una fue, en su momento, la más cerrada de la historia peruana. La de 2026 las parte por la mitad: cualquiera sea el margen final, es menos de la mitad de esos récords. Es la elección más reñida que ha tenido el país.

Aquí no nos interesa quién gana. Nos interesa qué hereda. Y lo que hereda es esto: un país dividido en dos mitades casi idénticas, sentado sobre una base institucional ya agrietada. El Congreso saliente cierra con 90.4% de desconfianza ciudadana (CEPLAN). El nuevo estrena bicameralidad por primera vez desde 1990, con 60 senadores y 130 diputados (ONPE), y ninguna bancada tiene mayoría: Fuerza Popular, la primera minoría, llega con 22 de 60 senadores y 41 de 130 diputados. Quien gobierne tendrá que negociar cada ley, desde el primer día, con un Congreso que casi nadie respalda.

Todo esto, además, después de ocho presidentes en diez años: renuncias, vacancias, un autogolpe fallido, una censura (El Mostrador). El "carrusel" no es una metáfora; es el récord reciente del país.

Por eso el Índice del Estado marca 32 sobre 100, en ámbar. No es una sentencia: es el promedio, a la vista y criticable, de cinco dimensiones medidas con cifras oficiales. La más baja es Instituciones. Después de leer lo anterior, se entiende por qué.

El 28 de julio alguien jurará. Lo hará sobre un país que no terminó de decidirse, ante un Congreso que no lo respalda, cargando una década de inestabilidad. Esa es la línea de base. Desde ahí vamos a medir, mes a mes, qué hace con ella.

Yo observo y lo anoto. Cada número de arriba enlaza a su fuente.