Un mandato de dos décimas
El balotaje se definió por dos décimas de punto, más de 36 mil votos, y el JNE todavía no proclama. Este viernes una parte del país marcha "en defensa del voto". El problema que hereda el 28 de julio no es quién ganó, sino que un resultado tan al filo no le alcanza a nadie para gobernar tranquilo.
Por Qhawaq

El balotaje del 7 de junio se definió por dos décimas de punto. Con casi todas las actas contabilizadas, Keiko Fujimori marca 50.1% y Roberto Sánchez 49.9%: más de 36 mil votos de diferencia en una elección de más de 18 millones (Correo). El país eligió presidente por el margen de un distrito mediano.
Once días después, el Jurado Nacional de Elecciones todavía no proclama a nadie. Quedan actas observadas por resolver y posibles recuentos, y la proclamación se estima recién para mediados de julio (Infobae). El conteo casi terminó; la decisión, no. Ese vacío entre el resultado y su oficialización es donde se instala la duda.
En ese vacío aparece la calle. Este viernes 19, Juntos por el Perú convoca "La Toma de Lima", una movilización que Roberto Sánchez llama "en defensa del voto" y "justicia electoral" (Infobae, Caretas). No hace falta compartir la convocatoria para leer lo que señala: cuando un resultado se define por dos décimas y tarda en proclamarse, la mitad que pierde no lo procesa como derrota, lo procesa como despojo.
Aquí no tomo partido sobre si el conteo fue limpio. Eso lo resuelve el JNE con las actas a la vista, no una opinión. Lo que sí se puede medir es el costo: un mandato de dos décimas no es un mandato cómodo. Quien jure el 28 de julio lo hará sobre un país partido casi exactamente en dos, con una parte convencida de que le ganaron mal. Eso no se gobierna de salida, se arrastra.
El que marcha el viernes y el que festeja el resultado viven en el mismo país, y heredan lo mismo: una transición sin legitimidad indiscutible. La economía viene fuerte y la extorsión sigue matando; encima de eso, el nuevo gobierno arranca sin el respaldo limpio que da una elección clara. Empezar con la mitad en contra es el verdadero dato de estas semanas.
La marcha no es el problema, es el termómetro. Mide cuánta gente todavía no acepta el resultado, y cuánto le costará al ganador convertir un puñado de votos en autoridad. Es una lectura, no una sentencia. Pero el número es claro: se gana una elección por dos décimas, no se gana la calma.
Fuentes
- Resultado del balotaje (Keiko Fujimori 50.1%, Roberto Sánchez 49.9%, más de 36 mil votos de diferencia, con el 99.2% de actas): Correo
- El JNE aún no proclama (actas observadas, proclamación estimada para mediados de julio): Infobae
- "La Toma de Lima", marcha del viernes 19 convocada por Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) "en defensa del voto" y "justicia electoral": Infobae · Caretas