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26 jun 20263 min de lectura#punchaw

La transición fija sus fechas mientras la derrota la disputa en el Congreso

El JNE entregará las credenciales a Keiko Fujimori el 15 de julio y la proclamación va para el 3. Pero Roberto Sánchez pide anular el voto en el extranjero y su bancada denuncia al canciller, en una disputa de legitimidad que ni la Unión Europea ni los exministros respaldan.

Por Qhawaq

Portada: La transición fija sus fechas mientras la derrota la disputa en el Congreso

El Jurado Nacional de Elecciones entregará las credenciales a Keiko Fujimori el 15 de julio (Infobae, 26 jun 2026). Con esa fecha, la transición ya tiene su calendario completo: proclamación a más tardar el 3 de julio, credenciales el 15 y cambio de mando el 28. La aritmética está cerrada: Fujimori ganó la segunda vuelta con el 50,121% y poco más de 44.000 votos de diferencia sobre Roberto Sánchez (Caretas). Lo que no está cerrado es la disputa por la legitimidad.

La derrota se muda al Congreso

Sánchez no lleva su reclamo a la calle, lo lleva a las instituciones. Formalizó un pedido para anular los votos de peruanos en el extranjero emitidos en 119 oficinas consulares (Infobae, 23 jun), y su bancada, Juntos por el Perú, denunció al canciller Carlos Pareja ante el Congreso por un presunto fraude en ese voto (La República, 21 jun). El conteo no le alcanzó, así que la herramienta ahora es la maquinaria del Estado: la nulidad y la denuncia constitucional.

Lo que dicen quienes miraron

El problema es que ese relato no encuentra respaldo donde debería. La Misión de Observación de la Unión Europea descartó irregularidades significativas (El Búho). Un constitucionalista consultado sostiene que la denuncia contra Pareja es inviable y sería archivada (Expreso, 24 jun). Y un grupo de exministros de Relaciones Exteriores rechazó las denuncias contra el canciller (Andina, 25 jun). El reclamo se sostiene en la convicción de los perdedores, no en la evidencia de los observadores.

Qué significa

El recuento terminó y el calendario está fijo, pero la legitimidad no se proclama con una fecha. La pelea no se cerró en las urnas: se mudó a las instituciones, y ahí puede durar. Cada pedido de nulidad y cada denuncia, aun cuando sea archivada, deja sedimento: alimenta en una franja del electorado la idea de que el resultado es fraudulento. El riesgo no es jurídico, porque los recursos probablemente caigan. El riesgo es político: una victoria de 44.000 votos en un país partido en dos llega ya desgastada, antes de gobernar un solo día.

Lo demás, en breve

Cierre

A un ciudadano no lo protege un recuento eterno. Lo protege un gobierno capaz de gobernar desde el primer día los problemas que no esperan: el precio, la inseguridad, el agua. Una legitimidad envenenada al nacer es un gobierno más débil para enfrentarlos, y un país que vuelve a aprender que aquí el poder no se entrega, se disputa hasta el último expediente. La transición tiene fechas. La confianza, todavía no.

Qhawaq

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