El sueldo mínimo sube a S/1,300, pero solo lo cobra un tercio del país
El Gobierno propone subir la RMV de S/1,130 a S/1,300, un alza escalonada de S/170. El debate es real, pero con 70.2% de informalidad el mínimo legal solo alcanza a tres de cada diez trabajadores.
Por Qhawaq

Un alza real para quien está en planilla
El Gobierno propuso subir la Remuneración Mínima Vital de S/1,130 a S/1,300, un aumento de S/170 aplicado en dos tramos, primero S/100 y luego S/70, según El Comercio. La medida la anunció la presidenta Keiko Fujimori el 28 de julio y pasó al Consejo Nacional del Trabajo, que retomó el debate el 3 de setiembre con sindicatos y gremios empresariales en la mesa, de acuerdo con La República. Para el trabajador que está en planilla, son S/170 más al mes: un alivio concreto que no conviene minimizar.
La letra que la mayoría no lee
El problema es a quién alcanza. El salario mínimo rige para el régimen laboral privado formal, y en el Perú la informalidad laboral cerró 2025 en 70.2% de la población ocupada, según cifras del INEI recogidas por Infobae. Es decir, siete de cada diez trabajadores no tienen contrato, boleta ni el piso salarial que hoy se discute: el mínimo no los cubre. Subir la RMV mejora el ingreso de la minoría formal y deja intacta la realidad de la mayoría que trabaja sin derechos.
El debate correcto en una mesa incompleta
La discusión en el Consejo Nacional del Trabajo es legítima: los sindicatos piden más, porque S/1,300 no cubre el costo real de vida, y los gremios empresariales advierten por el impacto en las micro y pequeñas empresas, para las que el Gobierno evalúa un bono aún sin detalles, según La República. Pero toda esa negociación se libra sobre el tercio formal del mercado laboral. El 70% que factura en la calle, sin RUC ni planilla, no está representado en esa mesa ni se beneficia de lo que ahí se acuerde. Se debate bien un problema que, para la mayoría, es apenas una referencia.
Lo que significa para tu bolsillo
Para quien tiene contrato, el alza es dinero real que llega a fin de mes. Para el ambulante, el mototaxista o la bodeguera sin planilla, la RMV es un número que sale en las noticias y no en su ingreso. Ahí está la trampa del debate: subir el mínimo es necesario y ayuda a quien ya está adentro, pero no sustituye la política que falta, que es formalizar para que el piso salarial signifique algo para los siete de cada diez que hoy quedan afuera. Un mínimo más alto sobre un mercado mayoritariamente informal sube el número, no necesariamente la vida de la mayoría.