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27 jun 20264 min de lectura#opinion

US$2,000 millones contra El Niño… y el plan que nadie firmó

El MEF anuncia una línea de crédito contingente a 34 días del cambio de mando. Lo que deja es plata que no ejecutará y una «propuesta de desarrollo» que no obliga a quien llegue. La transición no hereda una estrategia: hereda un colchón financiero y un vacío de responsabilidad.

Por Qhawaq

Portada: US$2,000 millones contra El Niño… y el plan que nadie firmó

El miércoles 24 de junio, el ministro de Economía, Rodolfo Acuña, anunció desde el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional, en Chorrillos, que el país dispone de más de US$2,000 millones en fondos contingentes para enfrentar los efectos del Fenómeno El Niño (La República, 24 jun 2026). La cifra impresiona. El contexto la desinfla.

Una línea de crédito no es un plan

Esos US$2,000 millones no son inversión en prevención que ya esté ejecutándose. Son líneas de crédito contingente: deuda que se activa si el desastre golpea, no partidas que estén reforzando hoy los diques, los drenajes o los almacenes de ayuda humanitaria. El propio Acuña lo había precisado días antes ante la Comisión de Presupuesto del Congreso: «tenemos créditos contingentes que se han aprobado para este fin» (RPP, 16 jun 2026). Tener una línea de crédito no es tener un plan: es tener un respaldo para cuando el plan, si existe, fracase.

Un anuncio a 34 días de la salida

El anuncio llega, además, con un calendario incómodo. La Comisión Multisectorial del ENFEN advirtió el 16 de junio que la probabilidad de un Niño Costero de magnitud fuerte es del 48%, contra un 46% de que sea moderado, y que el fenómeno, que ya golpea el litoral peruano desde marzo de este año, se extendería hasta el verano de 2027 (La República, 16 jun 2026). Pero el MEF recién salió a hablar el 24 de junio, a 34 días de que el gobierno entregue el poder el 28 de julio. Para cuando el Niño golpee con más fuerza, quien estará en Palacio será otra administración.

La confesión del ministro

Y aquí aparece la confesión más reveladora. Acuña dijo que el Ejecutivo dejará «una propuesta de desarrollo y atención» frente al Fenómeno El Niño «para que sea continuada por la próxima administración gubernamental». Reconoció que «existe un tiempo muy corto para dejar encaminadas las tareas» y que «una parte importante de los efectos del fenómeno climático se registraría entre noviembre y el próximo año» (La República, 24 jun 2026). En otras palabras: a cinco semanas de irse, el gobierno anuncia que hay plata pero que el plan, una «propuesta», se lo hereda al que viene.

Un papel no obliga a nadie

El problema no es de voluntad: es de arquitectura institucional. Una «propuesta de desarrollo» no tiene rango de decreto supremo, no es una ley, no es un acuerdo nacional. No obliga a nadie. El próximo Ejecutivo puede tomarla, modificarla o ignorarla sin consecuencia jurídica alguna. Los sectores más expuestos, pesca, industria y agricultura, son los que el propio Acuña señaló en esa misma conferencia. Quedan a merced de lo que decida un gabinete que aún no se ha formado.

Ya pasó en 2017

El patrón no es nuevo. En 2017, el Niño Costero dejó 162 fallecidos, 500 heridos y 19 desaparecidos, según el reporte oficial del Instituto Nacional de Defensa Civil (RPP, 28 oct 2017), y US$3,124 millones en daños, equivalentes al 1.6% del PBI nacional, según estimaciones de Macroconsult (El Comercio, 24 mar 2017). Las lecciones se documentaron, se debatieron y se archivaron. No existe en el Perú una política de Estado contra desastres climáticos que sobreviva al cambio de gobierno. Cada administración empieza de cero, y la actual no será la excepción.

Lo que se juega en tu vida

Esos US$2,000 millones y esa «propuesta» no son una discusión de despacho. Quien hereda el vacío no es el próximo ministro: es el pescador artesanal cuya temporada se desploma con el mar caliente, la familia ribereña que ya vio el agua entrar a su casa en 2017, el agricultor del norte que pierde la campaña. Los 162 muertos de hace ocho años no fueron una estadística; fueron casas que el río se llevó porque nadie había reforzado el dique a tiempo. A esa gente no la protege un fondo que tal vez se active: la protege una obra terminada antes de la lluvia. La transición del 28 de julio recibe un Niño Costero en curso, una probabilidad del 48% de que se vuelva fuerte hacia fin de año, créditos que alguien tendrá que decidir si activa, y un documento que dice «propuesta» donde debería decir «plan vinculante». La plata está. El plan, no.