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11 ago 20264 min de lectura#opinion#barbadillo#pedro-castillo#inpe#privilegios-penitenciarios#juntos-por-el-peru

Barbadillo: los ingresos nocturnos de congresistas a la celda de Castillo

Cinco legisladores de Juntos por el Perú ingresaron al penal fuera del horario de visitas para ver a Pedro Castillo. La ley les permite entrar "en el ejercicio de sus funciones"; ninguno ha precisado cuál.

Por Qhawaq

Portada: Barbadillo: los ingresos nocturnos de congresistas a la celda de Castillo

Entre el 29 de julio y el 6 de agosto de 2026, cinco legisladores de Juntos por el Perú, dos senadores y tres diputados, ingresaron al penal de Barbadillo en jornadas nocturnas que se prolongaban hasta cerca de la medianoche, según registros difundidos por Panorama y reportados por RPP, El Comercio y Caretas. No fue una visita aislada: los registros describen una secuencia repetida en poco más de una semana. La frecuencia y el horario configuran un patrón que se aparta del de una visita ocasional, y que hasta hoy ninguno de los legisladores ha vinculado a una función parlamentaria concreta.

Quiénes entraron, cómo y con qué

El 29 de julio, el senador Iber Maraví y José Mercedes Castillo Terrones, hermano del expresidente, ingresaron con alimentos y permanecieron casi cinco horas dentro del penal. Salieron juntos a las 11:52 p.m., según Diario Correo. El 4 de agosto, la diputada Yenifer Paredes llegó a las 9:07 p.m. en un Audi conducido por Mauro González Caballero, su asesor en el Congreso, quien también ingresó al establecimiento. El 5 de agosto coincidieron José Castillo, Yenifer Paredes y la diputada Jessica Pérez Quispe, con salida de vehículos a las 11:51 p.m. El 6 de agosto se registró el egreso de la camioneta del diputado Julián Pérez Mallqui. En todos los casos el acceso se dio con credenciales parlamentarias y vehículos particulares, de acuerdo con RPP.

La norma existe, la función queda sin precisar

El artículo 33 del Reglamento del Código de Ejecución Penal, modificado por el Decreto Supremo 022-2025-JUS, publicado el 4 de noviembre de 2025, incluye a los congresistas entre las autoridades que, "en el ejercicio de sus funciones, podrán ingresar a los establecimientos penitenciarios, previa identificación, en cualquier día y hora de la semana", según el texto publicado en El Peruano. El propio texto condiciona ese acceso al ejercicio de la función: la norma no convierte por sí sola cualquier visita personal en un acto oficial. Hasta hoy ningún legislador ha precisado qué función parlamentaria concreta, una investigación, una comisión, una diligencia, justificaba reunirse de noche con Pedro Castillo. La pregunta, entonces, no es si podían entrar, sino en ejercicio de qué función lo hicieron.

Un penal, dos regímenes

El régimen ordinario del INPE establece días fijos de visita: miércoles y sábados para mujeres, domingos para hombres, según recordó la exministra Delia Muñoz en Canal N. Mientras miles de familias peruanas hacen cola de madrugada y se someten a requisas y controles biométricos para ver a un interno, los legisladores de Juntos por el Perú entran de noche presentando su credencial parlamentaria. A ello se suma que asesores parlamentarios sin investidura congresal también ingresaron al penal, sin que el INPE haya explicado bajo qué autorización.

El silencio del INPE y la cadena de responsabilidad

El Instituto Nacional Penitenciario, entidad adscrita al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, no ha emitido ningún pronunciamiento sobre estas visitas, según Canal N. Barbadillo funciona dentro de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía Nacional, en Ate, aunque su gestión la controla el INPE de manera autónoma respecto de esa dependencia policial, como describe Infobae; el penal alberga hoy a cuatro expresidentes condenados. La cadena de mando conduce al Ministerio de Justicia y, en última instancia, al Poder Ejecutivo. Frente a un patrón documentado de visitas nocturnas, el silencio institucional deja abierta una pregunta que aún nadie responde: si se trata de una omisión administrativa o de un acceso que la entidad autorizó y no quiere detallar.

Lo que esto significa para el ciudadano

Cada noche que un congresista entra a Barbadillo sin precisar su función, se ensancha la distancia entre el Perú que hace cola y el que dispone de otro acceso. Para el ciudadano que paga impuestos, que espera de madrugada su turno de visita y que confía en que la ley sea igual para todos, estas imágenes dejan una sensación difícil de disipar: que el sistema penitenciario no rige igual para quien depende del horario común y para quien puede tocar el portón de noche. En pleno debate sobre la gracia presidencial y con un Congreso recién instalado, Barbadillo no es solo una cárcel: es un termómetro de cuán parejo, o disparejo, se aplica el Estado cuando el interno todavía tiene quién le abra la puerta.

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