La capacitación del MEF a los nuevos congresistas: la confesión de que el Congreso no sabe manejar el presupuesto
Que el MEF tenga que enseñar a senadores y diputados cómo funciona el presupuesto público no es un gesto de apoyo técnico: es la radiografía de una fragilidad institucional que la bicameralidad no corrigió.
Por Qhawaq

Una cortesía que es, en realidad, un síntoma
La capacitación que el Ministerio de Economía dio a los senadores y diputados electos se presenta como acompañamiento técnico, pero deja al descubierto un problema de fondo. La jornada, denominada "Proceso Presupuestario y la Gestión de la Inversión Pública y Privada", reunió a especialistas del MEF con los futuros legisladores. El ministro Rodolfo Acuña lo explicó con diplomacia: "es importante intercambiar esas realidades con la información que observamos desde el Ministerio de Economía, para que las decisiones puedan adoptarse con una mirada técnica y territorial" (MEF). Que el Ejecutivo tenga que explicarle al Legislativo cómo funciona el ciclo presupuestario, de la programación a la ejecución, no es un detalle protocolar: es la señal de que llegar al Congreso no exige saber cómo se maneja el dinero público que luego se fiscaliza.
La jornada se realizó el 21 de julio de 2026, a pocos días de la instalación del Congreso bicameral, y sirvió para explicar las etapas del proceso presupuestario, el sistema de inversión pública y los mecanismos de participación privada como Obras por Impuestos y Asociaciones Público-Privadas (Andina). Ni la nota del MEF ni la de Andina precisan cuántos de los electos asistieron. La iniciativa es valiosa, pero carga una pregunta incómoda: si a los futuros legisladores hay que explicarles lo básico, ¿qué filtro de idoneidad operó antes de que llegaran al cargo?
El Parlamento que se rearma casi desde cero
La renovación del Parlamento fue casi total, y ahí está la raíz del asunto. La reforma que devolvió la bicameralidad amplió el Congreso a 190 escaños, 60 senadores y 130 diputados (Infobae). De los 91 congresistas del periodo 2021-2026 que buscaron continuar, solo 24 se reeligieron: el 74% de quienes lo intentaron quedó fuera (Jornada). El Legislativo se rearma casi por completo cada cinco años, y el único requisito para entrar sigue siendo la votación, no acreditar que se entiende un presupuesto.
El Senado, pensado como cámara de reflexión, es el lado más experimentado del nuevo Congreso, y aun así la experiencia es delgada. De sus 60 integrantes, 28 han sido congresistas antes, 14 reelegidos y 14 de periodos anteriores, aunque la mayoría acumula un solo periodo (El Comercio). Es un salto respecto del Congreso saliente, donde en 2021 el 85% llegó sin ninguna experiencia legislativa, pero queda por verse la Cámara de Diputados, con 130 escaños y un perfil mucho menos rodado.
Esto no es una discusión sobre títulos académicos. Es una cuestión práctica: quien no comprende cómo se financia un hospital o cómo se programa una carretera no está en condiciones de fiscalizar al Ejecutivo. Y lo que no se fiscaliza se pierde, se desvía o se estanca.
La factura invisible que pagamos todos
Mientras los nuevos legisladores aprenden sobre la marcha, el país no se detiene. En esa misma jornada, Acuña informó que el déficit fiscal de junio se ubicó en 1.3% del PBI, por debajo de la meta de 1.8% prevista para 2026 (MEF). También señaló que la ley de créditos suplementarios permite reorientar cerca de S/ 3,000 millones para atender el fenómeno El Niño y que existe un espacio de alrededor de S/ 70,000 millones para ejecutar Obras por Impuestos. Son recursos que no esperan a que nadie termine de aprender.
Cada decisión mal informada sobre ese dinero tiene consecuencias concretas: una posta médica sin equipos, una carretera que se inunda cada año, una comisaría que nunca se construye. Detrás de cada partida presupuestal hay un ciudadano que espera un servicio. La capacitación del MEF, leída con optimismo, muestra a un Estado que reconoce el problema y actúa. Leída sin indulgencia, admite que el sistema político peruano sigue entregando el manejo del presupuesto a un Congreso que, en buena parte, debe aprenderlo desde el primer día.