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19 jul 20263 min de lectura#opinion#elecciones-2026#jne#legitimidad#gobernabilidad

Los riesgos que el JNE no contó: el informe que el Comité de Expertos entregó y el Perú no ha leído

El JNE recibió el 4 de junio un informe con vulnerabilidades técnicas y logísticas para la segunda vuelta. Cuarenta y cuatro días después, el documento sigue sin ser público. Lo que no se publica también comunica.

Por Qhawaq

Portada: Los riesgos que el JNE no contó: el informe que el Comité de Expertos entregó y el Perú no ha leído

El informe existe, pero no es tuyo

El 17 de mayo, en plena tormenta por las demoras del material electoral en la primera vuelta, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, anunció la creación de un Comité Académico de Expertos con una promesa clara: «verificar, evaluar y fortalecer los procedimientos y herramientas utilizadas durante la elección» Andina. Cinco especialistas, dos peruanos, un chileno, un panameño y una puertorriqueña, trabajarían ad honorem para blindar la segunda vuelta del 7 de junio.

El comité cumplió. Entregó su informe el 4 de junio, tras nueve reuniones técnicas con el JNE y la ONPE RPP. Pero el documento nunca se publicó. No está en el portal del JNE, no se colgó en su web de transparencia, no se difundió en redes oficiales. Lo conocemos porque una periodista de RPP obtuvo acceso y lo contó. Cuarenta y cuatro días después de entregado, el informe que debía reforzar la confianza en el sistema electoral es, en la práctica, un documento de circulación restringida.

Lo que el comité sí encontró

El informe, fechado el 4 de junio de 2026, se organiza en cuatro ejes y no es complaciente. Sobre la logística de distribución, señala que la adjudicación a un nuevo operador para la segunda vuelta mantenía «un nivel de riesgo importante» y que era indispensable validar el sistema GPS del proveedor y verificar la existencia de planes de contingencia, incluido un operador alternativo de respaldo RPP.

En el repliegue de actas, el comité identificó como riesgo potencial la alteración de un acta antes o después de su digitalización y advirtió que el desfase entre la publicación de resultados y la imagen del acta «puede ser una fuente de desconfianza» RPP.

El apartado más incómodo es el de ciberseguridad: el comité constató que el JNE y la ONPE desplegaron firewalls y sistemas de detección de intrusiones, pero no pudo evaluar su efectividad real porque no recibió «evidencia de auditorías específicas» RPP. Dicho de otro modo: hay herramientas instaladas, pero nadie, ni siquiera los expertos convocados por el propio JNE, pudo verificar si funcionan.

La reserva que habla sola

El JNE tiene argumentos para no haber publicado el informe antes del 7 de junio: divulgar vulnerabilidades en vísperas de una elección puede alimentar el caos informativo. Pero esa razón caducó el mismo día de la segunda vuelta. Hoy, a 78 días de las Elecciones Regionales y Municipales del 4 de octubre RPP, el silencio es una decisión editorial del organismo electoral.

El jefe del Gabinete de Asesores del JNE, Eder Quiroz, declaró a RPP que «muchas de las recomendaciones ya eran parte de una estrategia que el Jurado Nacional de Elecciones iba a desplegar» RPP. Pero esa respuesta confunde dos cosas: una es implementar las recomendaciones y otra, muy distinta, es permitir que la ciudadanía las conozca. Un informe elaborado por un comité ad honorem, convocado por una institución pública y referido a un proceso electoral que ya concluyó, no debería necesitar una primicia periodística para existir.

Lo que está en juego en octubre

Las elecciones regionales y municipales moverán más mesas, más locales de votación y más actas que una elección presidencial. Se elegirán 25 gobernadores regionales, 196 alcaldes provinciales y 1,694 alcaldes distritales en una sola jornada. Si los riesgos de logística, cadena de custodia y ciberseguridad fueron relevantes para la segunda vuelta, lo son el doble para unos comicios de esta escala.

Que el JNE no publique este informe no es un tecnicismo: es la diferencia entre un sistema electoral que se examina a sí mismo en voz alta y uno que se corrige en silencio, sin que el ciudadano sepa qué falló, qué se arregló y qué quedó pendiente. La legitimidad de cualquier elección no solo depende de que los votos se cuenten bien, sino de que quien cuenta rinda cuentas.

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