La captura en el caso Raúl Celis: un eslabón que obliga a buscar la cadena de mando
La detención de un presunto implicado, más de un año después del crimen, reabre el caso del periodista loretano; la pregunta que sigue sin respuesta es quién ordenó silenciarlo.
Por Qhawaq

Un año y cuatro meses para el primer eslabón
La mañana del 7 de mayo de 2025, el periodista Raúl Celis López iba en mototaxi hacia Radio Karibeña cuando fue interceptado por sicarios en motocicleta en la intersección de las calles Brasil y Bolognesi, en Iquitos; un disparo le causó la muerte en el acto, según reconstruyó Andina. Un año y cuatro meses después, la Policía capturó a Julio Noa Ahuanari, el primer detenido por este crimen, según La República. Andina consigna su nombre completo, Julio César Noa Ahuanari, alias "Frejol", y ubica la captura en el kilómetro 9 de la carretera Iquitos-Nauta, en el distrito de San Juan Bautista. Es un avance real: la investigación deja de estar vacía. Pero es solo un eslabón.
Lo que Raúl Celis denunciaba
No era un periodista abstracto. Celis, de 70 años y con más de tres décadas en la radio, era la voz que destapaba la tala ilegal y la corrupción que la ampara en Loreto, según IPYS. La semana del crimen había denunciado en Picuro Yacu la extracción de madera ilegal y había recibido una carta notarial de Enrique Meléndez Rivera, agente municipal de la zona, a quien su programa señalaba como cómplice del tráfico de madera. Respondió la carta el martes 6; al día siguiente lo mataron. Reporteros Sin Fronteras anota que a la víctima no le robaron nada y que recibió un disparo en la cabeza, lo que apunta a una ejecución selectiva, y que fue el segundo periodista asesinado en el Perú en 2025, según RSF.
Capturar al ejecutor no apaga la censura
El detenido se declaró inocente y su conviviente atribuyó la intervención a un proceso anterior por robo agravado, según La República. Que la Fiscalía aclare su rol es indispensable, pero la pregunta que sostiene el caso no es solo quién disparó, sino quién pagó y quién quiso silenciar a un crítico de las autoridades locales. La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión recordó que "los asesinatos de periodistas constituyen la forma más extrema de censura" y que la impunidad "propicia la repetición crónica" de estos hechos, según Panamericana. Detener al brazo ejecutor sin remontar la cadena de mando deja intacta la estructura que manda un mensaje: aquí se puede matar a un periodista y seguir operando.
Qué significa para quien escucha la radio
Un ciudadano de Iquitos no pierde solo a un locutor: pierde la fuente que traducía los saqueos del bosque en denuncias concretas. Cuando el crimen queda en un solo imputado y el autor intelectual no aparece, se le dice a la región que informar sobre la tala ilegal tiene un precio y que ese precio lo paga quien habla. La captura de Frejol es una oportunidad, no un cierre: sirve si la Fiscalía la usa para subir, eslabón por eslabón, hasta quien ordenó la muerte, y no si se conforma con un expediente que lo explique todo por un solo sicario.