La depuración que el Congreso no hizo la está haciendo el papeleo
El JEE declaró inadmisibles al menos 13 de las 22 listas que buscan la alcaldía de Lima. No son advenedizos: son alcaldes en funciones, una congresista y el entorno del actual alcalde metropolitano. Si ni ellos pueden presentar papeles en regla, el problema no es administrativo.
Por Qhawaq

Hay una regla no escrita en la política peruana: las campañas se ganan en la calle, pero se pierden en la mesa de partes. Este lunes 22 de junio, esa regla acaba de dejar en evidencia a buena parte de la clase política limeña.
El Jurado Electoral Especial (JEE) de Lima Centro declaró inadmisibles al menos 13 de las 22 listas que se inscribieron para la alcaldía y el concejo metropolitano de Lima. El plazo de inscripción cerró el viernes 19 con 22 aspirantes. Al cierre de este lunes, el 59% de la oferta electoral para la capital no había pasado el primer filtro. Horas más tarde, RPP amplió el conteo a 16 agrupaciones observadas (el número fue subiendo conforme los JEE publicaban resoluciones a lo largo del día), lo que llevaría el porcentaje al 73%.
Pero la cifra exacta no es lo más revelador. Lo revelador es quiénes tropezaron.
Los que tienen con qué y aun así no pudieron
Francis Allison es alcalde de Magdalena del Mar y postula con Avanza País. Tiene despacho, asesores y la experiencia de quien ya ganó elecciones. Su lista fue declarada inadmisible.
Susel Paredes es congresista en ejercicio. Postula con Ahora Nación. También inadmisible.
Daniel Urresti fue ministro del Interior, ha sido candidato a la alcaldía de Lima antes y postula ahora con Podemos Perú. También inadmisible.
La lista de Renovación Popular, que lleva como candidato a Luis Rubio y como teniente alcalde a Rafael López Aliaga (el actual alcalde metropolitano), fue observada por inconsistencias en la documentación.
A la lista de observados se suman nombres que abarcan casi todo el espectro político: Acción Popular, Fuerza Popular, el Partido Morado, Somos Perú, el PPC, Perú Libre, Juntos por el Perú y varios más.
No se trata de advenedizos sin recursos. Son políticos con presupuesto, equipos jurídicos y años en la administración pública. El aparato municipal más grande del país, con miles de funcionarios a su disposición, no logró presentar un expediente completo. Si ni ellos pueden cumplir con los requisitos de inscripción, ¿qué dice eso del resto?
Dos días para enmendar, una revelación que permanece
Las organizaciones tienen dos días calendario improrrogables para subsanar las observaciones. La mayoría lo hará. Corregirán las hojas de vida incompletas, las declaraciones juradas con fechas disparejas y los documentos de domicilio que no acreditan los dos años de residencia que exige la norma. Pasarán el trámite y estarán en la cédula rosada de octubre.
Pero que una mayoría contundente de las listas necesite una segunda oportunidad para algo tan básico como presentar papeles completos no es un dato de trámite. Es un síntoma.
El sistema de partidos peruano no está diseñado para producir instituciones: está diseñado para producir candidaturas. Los partidos funcionan como franquicias electorales que se activan en temporada de campaña y se desinflan entre elecciones. Sin vida orgánica permanente, sin militancia real, sin estructuras administrativas que funcionen todo el año, presentar un expediente limpio se convierte en una proeza.
La depuración por inepcia
Hace apenas una semana, este mismo espacio documentó cómo el Congreso promulgó la Ley 32657 para bajar del 50% al 30% el mínimo de regiones donde un partido debe presentar candidatos y no perder su inscripción. Fue un salvavidas legislativo para las organizaciones que no alcanzaban cobertura nacional. Las reglas se cambiaron cuando el marcador ya estaba en el tablero.
Y también esta semana contamos que mientras la Presidencia sigue sin proclamarse, la maquinaria electoral subnacional ya aprobó cédulas y creó 125 oficinas descentralizadas para octubre. Una capa institucional que funciona con admirable autonomía.
Pero entre esos dos extremos (el Congreso que salva partidos por arriba y la ONPE que imprime cédulas por abajo) hay un filtro que no depende de mayorías parlamentarias ni de logística electoral: el Jurado Electoral Especial, sentado con un checklist, revisando si cada candidato presentó su hoja de vida con la fecha correcta.
Ese filtro está resultando más efectivo que cualquier reforma política. No porque esté diseñado para depurar el sistema, sino porque el sistema es tan precario que tropieza solo.
Lo que la subsanación no repara
El JEE no está haciendo una evaluación de fondo sobre la idoneidad de los candidatos. Está revisando si los papeles están en orden. Y aun así, más de la mitad reprobó.
Eso deja una pregunta incómoda: si la clase política limeña no puede gestionar su propia inscripción electoral, ¿qué capacidad tiene para gestionar una ciudad de 10 millones de habitantes, con un transporte colapsado y una crisis de seguridad que ya le costó la vida a 64 choferes?
La subsanación de dos días resolverá el trámite. Pero el problema de fondo (partidos que no son partidos, estructuras que solo existen en campaña, candidaturas que dependen de un abogado que revise el expediente a última hora) no se subsana con un plazo adicional.
El JEE pondrá el sello de admitido y las listas seguirán su curso. Pero el país ya vio lo que había dentro del expediente antes del parche.