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20 jul 20264 min de lectura#opinion#mineria#economia#politica-fiscal#descentralizacion

La recaudación minera que crece pero no se redistribuye: el 70 % de aumento esconde una producción estancada

Los ingresos fiscales por minería se dispararon gracias a los precios internacionales, pero el volumen extraído apenas se mueve. Nueve de los mayores proyectos de cobre del mundo siguen paralizados en Perú mientras el canon no logra transformar las regiones que albergan la riqueza.

Por Qhawaq

Portada: La recaudación minera que crece pero no se redistribuye: el 70 % de aumento esconde una producción estancada

A primera vista, las cifras de recaudación minera deberían celebrarse. De enero a mayo de 2026, el fisco peruano recaudó S/ 19 172 millones del sector minero, un 70.8 % más que en el mismo periodo de 2025, según datos del Ministerio de Energía y Minas recogidos por Gestión. Solo en mayo ingresaron S/ 3 900 millones, un salto del 111.7 % frente al mismo mes del año anterior. En cinco meses se superó todo lo recaudado en 2024 (S/ 18 384 millones) y 2023 (S/ 16 112 millones). Pero esos números no cuentan la historia completa: cuentan la historia del precio, no la de la producción.

El desacople: los precios vuelan, el volumen se arrastra

El PBI de la minería metálica peruana se desaceleró mes a mes: creció 3.59 % en enero, 0.13 % en febrero, 0.11 % en marzo y cayó 0.32 % en abril, según la misma fuente. A mayo, cinco de los ocho principales metales de exportación registraron caídas en su producción acumulada: oro (−4.4 %), zinc (−13.6 %), plata (−1.9 %), plomo (−8.6 %) y molibdeno (−6.2 %). El cobre, el gran motor, apenas creció 3.3 %.

Miguel Alzamora, analista del Instituto Peruano de Economía (IPE), explicó a Gestión que desde 2024 hasta junio de 2026 «solo el componente precio ha sumado un punto y medio del PBI en términos de recaudación». La paradoja es nítida: el Estado peruano recauda más no porque produzcamos más, sino porque el mercado internacional paga más por lo poco que logramos extraer.

Mientras tanto, el valor de las exportaciones mineras creció con fuerza en el primer cuatrimestre, impulsado por la cotización, mientras el volumen exportado de cobre y oro apenas se movió. La bonanza es una ilusión de volumen: está inflada por el precio, no por el músculo productivo.

Los proyectos que no arrancan y el costo de no producir

El Perú concentra nueve de los 29 mayores proyectos de cobre paralizados en el mundo, el 22 % de la producción potencial global de ese metal, advirtió el IPE en agosto de 2025. La cartera de proyectos mineros activos asciende a 67, con un valor conjunto de US$ 64 000 millones, según el Observatorio de Conflictos Mineros en el Perú. Pero el mismo observatorio alerta que el país enfrenta un nuevo ciclo de conflictividad social: con 22.67 millones de hectáreas concesionadas a la minería, el 17.6 % del territorio nacional, y regiones como Apurímac donde el 76.5 % de la superficie ya está bajo concesión, la presión extractiva choca con comunidades que no ven los beneficios.

El propio Alzamora estima que, si la producción minera peruana mantuviera un ritmo de crecimiento saludable, el factor productivo podría sumar al menos medio punto porcentual del PBI adicional en recaudación. Dicho de otro modo: el Perú deja de recaudar miles de millones de soles cada año por no resolver los cuellos de botella que traban la minería. No es falta de recursos bajo tierra: es falta de capacidad para extraerlos sin conflicto.

La paradoja del canon: la riqueza que no aterriza

La recaudación récord debería traducirse en más canon y regalías para las regiones mineras. A enero de 2026 se transfirieron S/ 2 211 millones por canon minero a gobiernos regionales y municipios, según Prensa Regional. Pero el diseño de distribución es asimétrico: las zonas que soportan el peso de la extracción no necesariamente reciben lo proporcional a lo que generan. El gravamen especial a la minería trepó 218.5 % y las regalías mineras 114.7 %, según Gestión, pero esas cifras macro no responden a una pregunta elemental: ¿en qué se concreta ese dinero para la persona que vive en Espinar, en Islay o en Cajamarca?

La minería en el Perú factura récords, pero el 71.6 % del empleo minero formal es bajo modalidad de contratistas, según el OCM. La riqueza circula, pero el empleo estable y la transformación del territorio no llegan con la misma velocidad con que sube la cotización del cobre en Londres.

Lo que significa para el bolsillo de un peruano

Cada sol que el Estado deja de recaudar por tener paralizados los proyectos es un sol que no va a un hospital en una provincia minera, a una carretera rural o a una comisaría en una zona de extracción informal. La bonanza de los precios es cíclica: los metales suben, pero también bajan. Si cuando bajen, porque bajarán, el Perú sigue sin haber resuelto sus conflictos territoriales ni haber simplificado sus trabas burocráticas, la resaca fiscal será doble: se irán los precios altos y tampoco habrá producción nueva que compense. La pregunta no es cuánto recaudamos hoy, sino cuánto dejamos de recaudar mañana por no haber actuado a tiempo.

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