Interpelar a un ministro no es un ataque: la doble vara del oficialismo
La moción contra Guillermo Shinno reabre un debate viejo: el oficialismo que hoy exige prudencia interpeló sin descanso a los ministros de Pedro Castillo.
Por Qhawaq

Interpelar es fiscalizar, no sabotear
Una moción de interpelación no tumba a un ministro: lo obliga a sentarse y responder. La que Juntos por el Perú presentó el lunes 24 de agosto contra el ministro de Energía y Minas, Guillermo Shinno, acumula 57 preguntas sobre el alza de los combustibles, el abastecimiento de diésel y las protestas de transportistas (RPP). Es la segunda contra el gabinete de Keiko Fujimori, tras la dirigida al ministro de Defensa, Rafael Belaunde, el 14 de agosto (RPP). Aún no es una interpelación: debe ser admitida por la Cámara de Diputados con el voto de un tercio de sus miembros (Constitución, art. 131). Y, antes de que Shinno diga una sola palabra, el oficialismo ya descalificó la herramienta: la presidenta calificó de "prematura" la interpelación a Belaunde (La República) y Renovación Popular tildó a la oposición de "obstruccionista" que "solo sabotea" (La República).
La doble vara tiene fecha y acta
Quien hoy pide prudencia usó el mismo mecanismo, y con más prisa. El 12 de agosto de 2021, apenas quince días después de que Pedro Castillo asumiera, Fuerza Popular formalizó la primera moción de interpelación contra su gabinete, dirigida al canciller Héctor Béjar (La República). Una semana antes, Renovación Popular ya pedía citar al primer ministro Guido Bellido y al ministro del Interior (La República). En el primer año de Castillo se presentaron 25 mociones de interpelación, una cada trece días en promedio (El Comercio), contra 13 de los 19 ministerios (La República). Y fueron Fuerza Popular y Avanza País las bancadas que más censuras de ministros propiciaron (La República).
El conflicto detrás del trámite es real
Confundir el instrumento con el conflicto es el atajo del oficialismo. Lo que está sobre la mesa no es un capricho: el diésel mayorista de Petroperú pasó de 12.14 soles por galón en febrero a 23.09 en agosto, un alza de 90.2%, y en los grifos de Repsol llegó a 24.66 soles, un 103.1% más (Caretas). Las protestas de agosto en Ucayali, Loreto, Arequipa y Tacna dejaron bloqueos, desabastecimiento y filas en los grifos (Caretas). El trámite parlamentario es la vía para que esos números tengan un responsable y un plan, no un pretexto para postergar.
Lo que se decide es tu bolsillo
Cuando sube el combustible, sube el pasaje, el flete y la canasta. Por eso la interpelación no es un capricho de bancada: es la única mesa donde el ciudadano puede preguntar por qué paga más por llenar el tanque mientras el Estado aplica un subsidio temporal de 4 soles por galón sin frenar la escalada (Caretas). Si cada vez que la oposición activa ese mecanismo se lo llama sabotaje, el control político deja de ser un derecho del ciudadano y pasa a ser un permiso que el gobierno concede cuando le conviene. Un Ejecutivo sin preguntas es, sencillamente, un bolsillo sin respuestas.