El sueldo mínimo entre la promesa de campaña y el cálculo técnico
Keiko Fujimori prometió subir la RMV, pero el número final pasará por el Consejo Nacional de Trabajo. El reto no es cuánto se suma, sino que el diálogo no dispare la informalidad.
Por Qhawaq

La remuneración mínima vital volvió al centro del debate, pero esta vez la pregunta no es cuánto se suma, sino quién decide y con qué criterio. El 28 de julio, la presidenta Keiko Fujimori anunció que elevará la RMV, hoy en S/1,130 Gestión, a S/1,300 La República. Casi tres semanas después, el número final depende de una mesa tripartita que todavía no se instala.
La promesa cambió de signo
En campaña, el alza que hoy se anuncia era para Fujimori un "aplauso fácil". "Un aumento de la remuneración mínima vital lo puede lanzar cualquiera", dijo cuando su rival Roberto Sánchez propuso subirla La República. Su equipo técnico fue más directo: Luis Carranza advertía que era "arrinconar a nuestras pequeñas empresas a la informalidad" La República. El giro importa porque la promesa de S/1,300 (un 15% más) contradice el diagnóstico que su propio equipo defendía antes del 28 de julio.
El número ya no lo decide solo el Ejecutivo
El ministro de Trabajo, Juan Sheput, confirmó que el Consejo Nacional de Trabajo se reuniría este mes y que antes habrá encuentros individuales con gremios empresariales, sindicatos y representantes del Estado para que nadie se ausente: "basta que falte un gremio para que se bloquee" Gestión. Esa frase resume la mecánica: el CNT es un espacio de consenso, no un trámite. Si un sector se levanta, el aumento se congela. El anuncio presidencial, entonces, es solo la primera jugada.
Lo que dice la técnica antes que la política
El país tiene desde 2007 una metodología aprobada por el propio CNT: la RMV debería moverse según la inflación subyacente esperada más la variación de la productividad total de factores IPE. Con la RMV en S/1,025, esa cifra equivalía a cerca del 60% del ingreso promedio de un trabajador dependiente a tiempo completo IPE, un nivel alto que ya rozaba el umbral en que el salario mínimo deja de proteger y empieza a expulsar. El estudio más reciente del BCRP modela que un aumento del salario mínimo en una economía con alta informalidad induce a sustituir trabajo formal por informal y por maquinaria, con menor producción y empleo BCRP. Y el alcance real es acotado: cuando la RMV subió a S/1,130 en enero de 2025, el IPE estimó que el aumento llegaba solo a cerca del 1% de una población ocupada de unos 17 millones de personas, es decir alrededor de 170 mil trabajadores, porque el 74% trabaja en la informalidad La República.
Lo que esto significa para el bolsillo
Con una inflación anual de 4.07% en Lima Metropolitana a julio Gestión, los S/170 de diferencia entre S/1,130 y S/1,300 se leen como un alivio para quien ya está en planilla ganando el mínimo. Pero ese trabajador es minoría: la mayoría trabaja fuera de la planilla y no recibirá nada. El riesgo es que el alza se pague por la otra puerta, con menos puestos formales para los menos calificados y más presión sobre las microempresas, el escenario exacto que Carranza advertía. Desde el año 2000, los aumentos de la RMV han tendido a coincidir con periodos electorales y de baja aprobación, no con la productividad La República. Que esta vez sea distinto depende de una mesa que, por ahora, solo existe en convocatoria.