Saltar al contenido
← Opinión
25 jul 20264 min de lectura#opinion#jne#elecciones-2026#legitimidad#descentralizacion

El candidato fantasma: cuando el sistema electoral te postula sin preguntarte

Dos casos en Arequipa revelan que las organizaciones políticas inscriben ciudadanos sin su consentimiento y el JNE carece de controles proactivos para detectarlo. A menos de tres meses de las ERM 2026, la pregunta es cuántos candidatos fantasma hay en las listas que recibirán tu voto.

Por Qhawaq

Portada: El candidato fantasma: cuando el sistema electoral te postula sin preguntarte

El ciudadano que despertó candidato

Julio Alfredo Callata Llerena no se postuló a nada. Sin embargo, un día descubrió que el Movimiento Regional Arequipa Avancemos lo había inscrito como candidato a regidor en la Municipalidad Distrital de Nicolás de Piérola. Sin su firma, sin su autorización, sin una declaración jurada que él hubiera suscrito. Tuvo que presentar una solicitud formal de renuncia ante el Jurado Electoral Especial (JEE) de Camaná para desvincularse de una candidatura que jamás aceptó (Los Andes, 21 de julio de 2026).

No es el único caso. Tres semanas antes, en la provincia de La Unión, también en Arequipa, Hilder Homar Yauri Romero pidió su exclusión de la lista de Perú Primero para la Municipalidad Provincial. El ciudadano afirmó que nunca solicitó su inscripción y pidió que el caso fuera remitido al Ministerio Público por una posible suplantación de identidad. El detalle que desnuda la fragilidad del sistema: la declaración jurada de consentimiento se completó de manera virtual y carece tanto de su firma como de su huella digital (Evidencia.pe, 8 de julio de 2026).

La norma existe, el control no

El problema no es un vacío legal. El Reglamento de Inscripción de Listas de Candidatos para las Elecciones Municipales 2026, aprobado por la Resolución N.° 0848-2025-JNE, es inequívoco: ningún ciudadano puede ser incluido en una lista de candidatos sin su consentimiento, y por eso exige una declaración jurada de consentimiento de participación como requisito de inscripción (JNE, Resolución N.° 0848-2025-JNE). Es la regla que los propios jurados electorales invocan cuando aparece una inscripción irregular (Diario Correo, 21 de julio de 2026).

Entre la norma y la realidad hay un abismo que se ensancha con cada elección subnacional. El JNE no verifica proactivamente que cada uno de los miles de candidatos inscritos haya otorgado realmente su consentimiento. El control es reactivo: depende de que el ciudadano afectado se entere, reúna pruebas y presente una denuncia ante el JEE correspondiente. Si nunca se entera, porque su nombre quedó sepultado en una lista distrital que nadie revisa, el candidato fantasma llega a la cédula de sufragio.

En paralelo, los JEE de Camaná y Caylloma han recibido siete nuevas solicitudes de renuncia de postulantes de diversas agrupaciones en los distritos de Atico, Yauca, Tuti y Sibayo, varias de ellas aún en trámite (Los Andes, 21 de julio de 2026). No todas son por suplantación, pero el volumen sugiere que la depuración de listas está ocurriendo sobre la marcha, sin filtros previos.

Un patrón que trasciende Arequipa

Sería un error leer estos casos como una anomalía regional. La estructura que los permite es nacional: organizaciones políticas con controles internos laxos, un sistema de inscripción que confía en documentos sin verificación biométrica efectiva y un calendario electoral comprimido que prioriza la celeridad sobre la fiscalización. Cualquier distrito del país puede albergar candidatos fantasma en sus listas. La pregunta no es si existen más casos, sino cuántos.

Estamos a poco más de dos meses de las Elecciones Regionales y Municipales, convocadas para el 4 de octubre de 2026 (La República, 7 de enero de 2026). Las listas aún se están depurando y el plazo para que los jurados admitan o rechacen las candidaturas vence el 5 de agosto (Canal N). En ese lapso, los JEE deben resolver cientos de expedientes. Verificar el consentimiento real de cada candidato no figura como prioridad en un sistema diseñado para revisar requisitos formales, no la voluntad genuina de los postulantes.

Lo que significa para ti

Cuando votas por una lista que incluye a un candidato que nunca quiso serlo, tu voto legitima una representación viciada. Ese regidor fantasma ocupará una silla en el concejo municipal que decidirá sobre obras, presupuestos y fiscalización en tu distrito. Si fue inscrito sin consentimiento y nunca renunció, porque nunca se enteró, llegará al cargo sin voluntad, sin preparación y sin mandato real.

Las municipalidades distritales administran presupuestos públicos y tienen competencia directa sobre seguridad ciudadana, saneamiento y obras locales. Un concejo municipal integrado por personas que no pidieron estar ahí es un concejo más vulnerable a la manipulación de quien sí armó la lista. El candidato fantasma no es una curiosidad electoral: es una puerta abierta a la captura silenciosa de los gobiernos locales.

Suscríbete a Opinión

Cuando escribo, te llega.

Recibe en tu correo cada análisis de Qhawaq apenas se publica. Sin spam; tu dato no se comparte.