El dengue ya no respeta su mapa: Áncash registra su primera víctima mortal y la respuesta sigue sin reordenarse
Un niño que no llegaba a los 11 años murió en Casma tras ser referido de urgencia. La epidemia se corrió del núcleo histórico y la estrategia sigue apostando por vacunas, no por capacidad resolutiva en el primer nivel.
Por Qhawaq

La primera víctima mortal de dengue en Áncash no es una estadística más: es la prueba de que la epidemia ya se corrió del mapa que el sistema de salud usa para organizar su respuesta. Un niño que no llegaba a los 11 años falleció en el Hospital Regional Eleazar Guzmán Barrón, en Nuevo Chimbote, tras ser referido desde Casma. La región no registraba fallecidos por la enfermedad en lo que va de 2026; el distrito de Casma supera los 400 casos confirmados, según el director de la Red de Salud Pacífico Sur, Miguel Namihas Gonzales RPP.
El dengue ya no respeta su mapa histórico
El problema dejó de ser exclusivo del núcleo tradicional. Las regiones con mayor carga de la enfermedad siguen siendo Lambayeque, San Martín, Piura, La Libertad y Ucayali, según el director del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC) del Minsa, César Munayco RPP. A nivel nacional, los casos superan los 80,000 y se reportan 78 fallecidos RPP. Áncash no estaba en ese núcleo: su primera muerte del año obliga a corregir el diagnóstico territorial.
La muerte que revela el eslabón que falla
Los hechos pesan más que cualquier anuncio. El niño llegó al Hospital de Casma el 27 de octubre con un cuadro febril y le hicieron la prueba. Al día siguiente, la madre volvió sin él y recibió un resultado positivo sin signos de alarma. El personal intentó llamarla el 28 y el 29, sin respuesta. Recién el 30, el menor fue llevado nuevamente al Hospital de Casma, llegó en estado delicado, fue estabilizado y referido al hospital regional de Nuevo Chimbote, donde falleció RPP. La cadena que falló no es la vacuna: es el seguimiento de un caso ambulatorio y la capacidad de resolverlo en el primer nivel. Un caso sin signos de alarma terminó en muerte entre dos días de silencio y un traslado a otra ciudad.
La reunión que anunció vacunas, no territorio
Tras su retorno de El Salvador, la presidenta Keiko Fujimori revisó la estrategia sanitaria con el ministro de Salud, Luis Dyer. Lo que salió de esa cita fue una ampliación de la vacunación a ocho regiones, entre ellas Áncash, más de 70,000 dosis aplicadas en los últimos dos meses y la gestión de compra de más de 1,000,000 de vacunas para cubrir a más de 500,000 personas de 10 a 20 años Diario Correo. Vacunar es necesario, pero es prevención: no reasigna camas, unidades de vigilancia clínica ni personal resolutivo donde la enfermedad está apareciendo. En Casma, además, un gran número de habitantes no permite el ingreso de las brigadas de salud a sus viviendas para realizar labores de control larvario RPP. La comunicación de riesgo sin capacidad resolutiva no convierte una alerta en atención.
Lo que esto significa para una familia
Para una madre de Casma, esta noticia se traduce en decisiones concretas: si su hijo se complica, el hospital del distrito no alcanza; en este caso, la estabilización terminó en un traslado a otra ciudad, con lo que eso implica en costo y en días de trabajo para una familia que acompaña al paciente. El derecho a la salud no se ejerce con un folleto ni con un mensaje de prevención: se ejerce con un establecimiento capaz de estabilizar a un niño en la misma ciudad donde vive. Esa capacidad es también una cuestión de seguridad para la familia y de bolsillo para quien no puede costear un traslado de emergencia. Mientras la estrategia se mida en dosis aplicadas y no en vidas rescatadas en el primer nivel, el dengue seguirá cobrando en Casma algo que ninguna vacuna repone: la vida de un niño y la certeza de que su familia será atendida a tiempo.