El Niño y 58 relaves en riesgo: el pasivo ambiental que el plan de prevención no cubre
El OEFA identificó 58 unidades mineras con depósitos de relaves expuestos a lluvias intensas en 14 regiones. El crédito suplementario aprobado para la emergencia no destina una partida a ese pasivo: el riesgo lo asume el territorio, no el titular.
Por Qhawaq

El OEFA ya tiene el mapa del peligro: 58 unidades mineras fiscalizables, en 14 regiones, guardan depósitos de relaves expuestos a riesgos hidrometeorológicos ante El Niño. El fenómeno empezaría a manifestarse, por un lado, con lluvias anormales y, por el otro, con sequías, a partir de noviembre; los pronósticos del Senamhi, hasta marzo de 2027, apuntan a lluvias por encima de los promedios históricos en la costa norte, centro y sur y en la sierra centro occidental, con déficit hídrico en la sierra centro oriental y la sierra sur occidental. No es un pronóstico más: es la advertencia oficial de que la lluvia que viene puede desbordar diques, arrastrar metales pesados y tocar el agua que beben ciudades y chacras. Y sin embargo, el desglose difundido del crédito que el Congreso acaba de aprobar para la emergencia no menciona una línea para ese pasivo. Esa asimetría es el centro del problema: el Estado financia obras, pero el riesgo del relave sigue en el territorio y no en el titular.
El peligro está identificado, no imaginado
La lista que el OEFA entregó a Gestión recorre costa y sierra: La Libertad, Cajamarca, Áncash, Lima, Huánuco, Pasco, Junín, Huancavelica, Ica, Ayacucho, Apurímac, Puno, Arequipa y Moquegua. El organismo explica que las lluvias intensas amenazan la estabilidad de los diques de contención, el rebosamiento del embalse y la estabilidad geotécnica; y que los metales pesados de los relaves pueden alterar cuerpos de agua superficiales y subterráneos, suelos y ecosistemas acuáticos, incluida la captación de agua para consumo humano y riego. No es un escenario de escritorio: en la cuenca del Rímac, el Ingemmet ha documentado al menos cuatro depósitos (Cerro Tamboraque, la exunidad Huampar, Triana y la exunidad Millotingo, en Huarochirí), uno de los cuales ya mereció en mayo una opinión técnica que advierte que lluvias excepcionales pueden desencadenar derrumbes y flujos de alto peligro.
El dinero público mira hacia otra parte
El 28 de octubre el pleno del Congreso aprobó créditos suplementarios por S/8,228 millones. Del total, S/702.9 millones van a la atención del fenómeno El Niño 2026-2027; S/2,308 millones a kits escolares y conectividad satelital; S/3,620 millones a la Línea 2 del Metro, el anillo vial periférico, obras de agua y saneamiento y las Fuerzas Armadas; y S/1,596 millones a pensionistas de la Caja Militar-Policial y al fondo de estabilización de combustibles. El desglose sectorial difundido del dictamen reparte los recursos entre mantenimiento de colegios, kits escolares, Pensión 65, empleo temporal, Defensa, Interior, transporte, salud y el fondo de combustibles; en ninguna de esas líneas publicadas se menciona la remediación de relaves, la fiscalización de depósitos mineros ni un fondo para cerrar el pasivo que el propio OEFA acaba de señalar. Prevenir una inundación o asfaltar una vía importa, pero la omisión deja el hueco exactamente donde el riesgo es más concentrado y más difícil de revertir una vez que el agua lo activa.
Quién responde si el dique cede
La respuesta está escrita en la ley. La Ley 28090, de cierre de minas, y su modificatoria, la Ley 31347, obligan al titular a presentar un Plan de Cierre de Minas y a constituir una garantía que cubra el costo del cierre y la remediación. El artículo 17 de la Ley 31347 hace responsables solidarios al titular, a los directores y a los accionistas mayoritarios cuando el abandono o el incumplimiento del plan causa daño real al ambiente. El problema no es que falte la norma: es que, mientras tanto, el OEFA está requiriendo a los titulares información sobre sus planes de contingencia, y el desglose publicado del crédito de emergencia no menciona una partida para verificar que esos planes existan y se ejecuten antes de que llueva. La ley convierte el riesgo en obligación del titular, pero solo si alguien fiscaliza que se cumpla.
Lo que está en juego es el agua de la casa
Detrás de cada depósito hay una cuenca, una toma de agua, una chacra. Un relave que rebosa no se repara con una multa años después: contamina el río que riega el valle y llena el caño. Si la prevención deja fuera el pasivo minero, el ciudadano asume con su salud y su bolsillo lo que el titular debía garantizar. Preguntar quién responde si un relave colapsa no es tecnicismo: es saber de quién es el agua que vamos a beber cuando llegue la lluvia.