La anemia infantil no baja: el 34.9% cambió el criterio, no la realidad
El INEI reporta 34.9% de anemia en niños de 6 a 35 meses en 2025, pero la caída es de método: se midió con el nuevo criterio de la OMS 2024. Con la vara usada hasta 2024 sigue por encima del 43%, y el mapa no cambia, de 31.5% urbano a 56.1% en Puno. Se debate el Presupuesto 2027 y la meta que marca el futuro no entra al centro.
Por Qhawaq

El número que bajó en el papel, no en la sangre
Hay indicadores que miden coyuntura y otros que miden el futuro; la anemia infantil es de los segundos, y en el Perú no cede. El INEI informó que en 2025 la anemia afectó al 34.9% de los niños de 6 a 35 meses INEI. Parece una mejora frente al 43.7% de 2024, pero no lo es: la diferencia es de método. En 2024 el país adoptó el nuevo criterio de la OMS, que bajó el umbral de hemoglobina de 11 a 10.5 g/dL para los niños de 6 a 23 meses y ajustó el descuento por altitud Ceplan. Con esa vara, menos niños entran en la definición de anémicos. Medida con el criterio usado hasta 2024, la prevalencia de 2025 sigue por encima del 43%. La enfermedad no bajó: cambió la regla con que se cuenta.
El mapa de la anemia es el mapa de la desigualdad
El promedio nacional esconde un país partido, y el cambio de criterio no lo borra. En 2025, con el nuevo umbral, la anemia va de 31.5% en el área urbana a 43.2% en la rural, y Puno (56.1%) y Loreto (45.6%) encabezan la lista INEI. Bajo el criterio anterior, Puno llegaba a 76.0% en 2024 Ceplan. Cualquiera sea la vara, el patrón se repite: donde hay más pobreza, menos agua segura y menos controles, la anemia se dispara. La brecha entre el quintil más rico y el más pobre alcanza 23.7 puntos Ceplan. No es un problema médico aislado: es el reflejo temprano de las brechas que después se llaman fracaso escolar, informalidad y menores ingresos.
El presupuesto que se discute y la meta que no
En estos días el Congreso debate el Presupuesto 2027, de S/266,506 millones, presentado con énfasis en seguridad e inclusión social El Peruano. La anemia no es cara de prevenir frente a otras urgencias: el hierro a tiempo, los controles de crecimiento y el agua segura cuestan mucho menos que sus consecuencias, estimadas por GRADE en unos S/2,777 millones al año en pérdidas Ceplan. Pero exige gestión sostenida en el primer nivel de salud, no campañas de temporada: en 2025 solo el 38.7% de los niños de 6 a 35 meses recibió suplemento de hierro y apenas el 33.6% completó sus controles de crecimiento INEI. La desnutrición crónica en menores de cinco años, su pariente cercano, se mantuvo en 12.1% INEI. Un debate que mide seguridad y obras, pero no se juega el número de la anemia, deja fuera la inversión con mayor retorno de largo plazo que puede hacer un país.
Lo que se decide en los primeros mil días
La anemia en la primera infancia no se recupera con el tiempo: deja una huella que acompaña toda la vida, en desarrollo cognitivo, rendimiento escolar y capacidad de generar ingresos. Cambiar el punto de corte reduce la cifra en la hoja de cálculo, no la cantidad de niños que crecen con menos hierro del que necesitan. La meta oficial es bajar la anemia en menores de 36 meses a 37.2% en 2030 Ceplan; con la vara de siempre, el país sigue lejos. Para la familia de Puno cuyo hijo crece con anemia, el costo no aparece en un informe: aparece años después, en el aula y en el trabajo. El país que discute cuánto gastar el próximo año debería explicar por qué, con dinero asignado y programas en marcha, la anemia sigue clavada. Esa, y no el número que elija la metodología, es la métrica que dirá si el Estado invierte en su futuro o solo lo administra.