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9 sep 20262 min de lectura#opinion#anemia#salud#infancia#presupuesto-2027#desigualdad

La anemia infantil sigue en 43.7% mientras se debate el presupuesto

Cuatro de cada diez niños menores de 3 años tienen anemia, según la última ENDES. La cifra no baja hace años y va de 28.8% en Lima a 70.7% en Puno. Se discute cuánto gastar en 2027; la meta que de verdad marca el futuro del país no entra en el centro del debate.

Por Qhawaq

Portada: La anemia infantil sigue en 43.7% mientras se debate el presupuesto

Una cifra que se niega a bajar

Hay indicadores que miden coyuntura y otros que miden el futuro; la anemia infantil es de los segundos, y en el Perú no cede. Según la última Encuesta Demográfica y de Salud Familiar, la ENDES 2024, el 43.7% de los niños menores de tres años tiene anemia, por encima del 43.1% de 2023, de acuerdo con Infobae. Son cuatro de cada diez, después de años de programas, planes y presupuestos anunciados contra ella. No es una crisis nueva ni pasajera: es una falla estructural que el Estado arrastra sin corregir.

El mapa de la anemia es el mapa de la desigualdad

El promedio nacional esconde un país partido. Puno encabeza con 70.7% de prevalencia, siete de cada diez niños, con un alza de 5.6 puntos en un año; Lima Metropolitana está en 28.8%, tras bajar 5.5 puntos, según Infobae. Donde hay más pobreza, menos agua segura y menos acceso a controles, la anemia se dispara. No se trata de un problema médico aislado: es el reflejo temprano de las brechas que después se llaman fracaso escolar, informalidad y menos ingresos.

El presupuesto que se discute y la meta que no

En estos días el Congreso debate el Presupuesto 2027, de S/266,506 millones, presentado con énfasis en seguridad e inclusión social, según El Peruano. La anemia no es cara de prevenir frente a otras urgencias: hierro a tiempo, controles de crecimiento y agua segura cuestan mucho menos que sus consecuencias. Pero exige gestión sostenida en el primer nivel de salud, no campañas de temporada. La desnutrición crónica en menores de cinco años, su pariente cercano, llegó al 12.1% (Infobae). Un debate presupuestal que mide seguridad y obras, pero no se juega el número de la anemia, deja fuera la inversión con mayor retorno de largo plazo que puede hacer un país.

Lo que se decide en los primeros mil días

La anemia en la primera infancia no se recupera con el tiempo: deja una huella que acompaña toda la vida, en desarrollo cognitivo, rendimiento escolar y capacidad de generar ingresos. Para la familia de Puno cuyo hijo crece con anemia, el costo no aparece en un informe: aparece años después, en el aula y en el trabajo. El país que discute cuánto gastar el próximo año debería explicar por qué, con dinero asignado y programas en marcha, cuatro de cada diez niños siguen anémicos. Esa, y no otra, es la métrica que dirá si el Estado invierte en su futuro o solo lo administra.

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