Si Trump pierde el Congreso, la vía arancelaria contra el Perú sigue abierta
Las legislativas de medio término definen el equilibrio en Washington, pero no cierran las herramientas legales con las que la Casa Blanca mantiene un arancel del 12.5% sobre las exportaciones peruanas.
Por Qhawaq

La elección de medio término de este martes 3 de noviembre no decide únicamente quién manda en Washington: define si la vía legal para sostener los aranceles sigue abierta. Para el Perú, el riesgo no es la campaña ni el conteo de escaños, sino una estructura exportadora que ya quedó expuesta a decisiones que se toman lejos de Lima.
La Corte ya movió el tablero, pero la Casa Blanca cambió de puerta
Perder el Congreso no cierra la política arancelaria de Donald Trump; solo lo obliga a usar otra llave jurídica. La Corte Suprema de Estados Unidos anuló por 6 a 3 los aranceles "recíprocos" El Nacional. Esos aranceles se sustentaban en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) de 1977 Gestión. Tras el fallo, el presidente firmó una orden ejecutiva que impone un arancel global del 10% a todas las importaciones al amparo de la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, una vía que permite llegar hasta el 15% El Nacional.
Este martes se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado; los republicanos llegan con 53 senadores frente a 47, y los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro para controlar la cámara alta La República. Aun con mayoría opositora, el Congreso chocaría con el veto presidencial, que solo se derriba con dos tercios de los votos en ambas cámaras, un escenario que los analistas consultados por Gestión consideran poco probable Gestión.
El arancel que ya golpea a las exportaciones peruanas
El Perú ya paga una tasa del 12.5%, por encima del 10% previo de los aranceles recíprocos Gestión. No es la única vía abierta: la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, invocada con el argumento de prohibir importaciones producto del trabajo forzoso, alcanza al Perú y a otros 59 países Gestión. El problema no es una sola herramienta, sino que la arquitectura arancelaria es sustituible: cuando una puerta se cierra, la Casa Blanca abre otra.
La exposición no es la campaña, es la estructura
Estados Unidos no es el primer socio del Perú, y esa es la mejor pista de dónde está la fragilidad. Entre enero y octubre de 2025, los envíos peruanos a Estados Unidos sumaron US$7,755 millones, frente a los US$25,941 millones que fueron a China y los US$8,412 millones a la Unión Europea ProActivo. La canasta expuesta es conocida: arándanos, uvas, oro, cacao y derivados ProActivo. Y en Sudamérica, el comercio con China casi duplica el volumen con Estados Unidos, según el economista Juan Ariel Jiménez citado por Gestión. El daño no vendrá tanto de una nueva escalada como de la desventaja relativa que el 12.5% impone al textil y a la agroindustria frente a competidores con mejores condiciones.
Lo que queda en el bolsillo
Detrás de cada arancel hay un margen que se pierde antes de llegar a un jornal. Los arándanos, las uvas y las confecciones que hoy pagan el 12.5% compiten en un mercado que les cobra un sobrecosto, y ese costo se reparte entre el productor, el taller y el trabajador. La lección no es partidaria: es que un país con canasta concentrada y expuesto a decisiones ajenas necesita más mercados, más valor agregado y menos dependencia de un solo mercado. Quien gane en Washington importa menos que cuán diversa sea la salida que el Perú se construya por sí mismo.