Violencia escolar: casi 20,000 denuncias al año mientras la prevención se recorta
SíseVe registra niveles sin retroceso de casos, pero las partidas del Minedu para prevenir acoso y violencia sexual caen en serie y para 2027 casi desaparecen.
Por Qhawaq

Un registro que no da tregua
La violencia escolar no es un brote: es una constante que el propio Estado documenta y que no retrocede. En todo 2025, SíseVe registró 19,531 denuncias de violencia escolar, un nivel casi idéntico al de 2024 (19,297) y por encima de las 18,516 de 2023, según el análisis de Gestión. Entre enero y agosto de 2026 ya suman casi 11,800, con un despunte en agosto de 2,371 casos frente a los cerca de 1,600 de los dos años previos Gestión. De esos casi 11,800, más de 2,000 son de connotación sexual: 17 de cada 100 reportes Gestión.
Una prevención financiada con monedas
Mientras el conteo sube, el dinero para prevenir baja año tras año, y es un dinero ya de por sí diminuto. La partida para que escolares desarrollen competencias de prevención del acoso cayó de S/295,845 en 2022 a S/164,353 en 2026, un recorte de casi 44% Gestión. La de prevención de la violencia sexual pasó de su pico de S/779,653 en 2023 a S/601,673 este año, 23% menos Gestión. Todo en soles corrientes: en soles constantes la caída es aún más honda, porque esos montos compran menos con la inflación acumulada.
La prioridad se mide en el presupuesto de 2027
La prueba de fuego es el proyecto de presupuesto, y ahí la prevención prácticamente se apaga. El proyecto remitido al Congreso para 2027 reserva S/12,864 para prevención del acoso y S/47,957 para violencia sexual: en conjunto no supera los S/61,000 Gestión. Son poco más de S/3 por cada una de las 19,531 denuncias que el propio SíseVe contó en 2025. En paralelo, el Ministerio Público registró solo en Lima Metropolitana y el Callao 404 infracciones por tocamientos indebidos contra menores entre enero y agosto, con el Cercado de Lima a la cabeza (111) y el Callao detrás (69) Andina. El aula es una de las escenas de un circuito de agresión que el Estado mide mejor de lo que previene.
La factura la paga el estudiante
No es un problema de expedientes: es un derecho a aprender y a crecer sin miedo. Detrás de cada reporte hay un niño o una niña que deja de aprender, que evita el colegio o que carga una agresión no atendida. Un sistema que registra 19,531 casos al año y reserva centavos para prevenirlos le dice a esa familia que el problema importa para la estadística, pero no para el presupuesto. La prevención no es un gasto ornamental: es la diferencia entre llegar temprano o llegar tarde, cuando el costo ya se paga en terapias, en trayectorias escolares rotas y, en los peores casos, en denuncias penales.