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12 oct 20263 min de lectura#opinion#congreso#senado#facultades-legislativas#control-politico

Los perros ladran: el respaldo de Fujimori a Astudillo y el control político convertido en agravio

El altercado en la Comisión de Constitución fue un cruce verbal, no una agresión; la frase presidencial convierte la fiscalización del Senado en ruido que se desestima.

Por Qhawaq

Portada: Los perros ladran: el respaldo de Fujimori a Astudillo y el control político convertido en agravio

Cuando la presidenta Keiko Fujimori respondió al altercado de la Comisión de Constitución con la frase "Ministro, los perros ladran, esa es una señal de que estamos avanzando" RPP, convirtió la rendición de cuentas en ruido que se desestima. Esa es la señal de fondo: no el cruce de voces entre el senador Iber Maraví y el ministro del Interior, César Astudillo, sino la decisión del Ejecutivo de tratar la fiscalización como una ofensa personal.

Un cruce verbal, no una agresión

Lo que se puede verificar del sábado 10 de octubre es que la sesión de la Comisión de Constitución, convocada para evaluar el pedido de facultades legislativas, se suspendió cerca de diez minutos El Comercio tras un altercado. La senadora Ruth Luque, de Ahora Nación, cuestionó al ministro por no pronunciarse sobre la reforma policial y dijo que parecía tener miedo de abordarla Canal N. Astudillo exigió que se retiraran esas palabras sin que se le hubiera concedido el uso de la palabra El Comercio. Maraví reclamó al presidente de la comisión, Carlos Mesía, y la discusión escaló. No hubo golpes: hubo un intercambio verbal y, según el senador, un amago de pechada del legislador Calisto Giampietri, de Renovación Popular RPP, en un episodio que la prensa describió como un casi enfrentamiento a golpes La República. La palabra "agresión" con la que la mandataria calificó el hecho RPP describe una versión, no un parte.

El ministro puede ser cuestionado con dureza

El Senado no ofendía a nadie al preguntar por la reforma policial: hacía su trabajo. La comisión debatía la delegación de facultades que el Ejecutivo presentó el 29 de agosto con 66 puntos y de la cual la Cámara de Diputados aprobó 20 Diario Correo, acotadas a seguridad ciudadana y prevención frente al fenómeno de El Niño por 90 días Diario Correo. Esa poda es, precisamente, control político: el Congreso recortando el poder normativo que el Gobierno pide. Un ministro puede escuchar que "parece tener miedo" de la reforma policial sin que eso autorice a interrumpir a una senadora; y puede defenderse sin que la jefa del Estado deba salir a cobijarlo.

"Los perros ladran": el control político como ruido

Aquí está el punto. El presidente del Congreso, Miguel Torres, calificó lo ocurrido como "inaceptable" y recordó que "ningún senador tiene licencia para insultar o agraviar a un funcionario invitado al Parlamento" El Comercio. Ese es el estándar correcto y vale para todos los lados. Pero la respuesta presidencial va en dirección contraria: al decir que los ladridos confirman que se avanza, no distingue entre la crítica legítima y el insulto, y mete en la misma jauría a quien interpela y a quien ofende. La metáfora del Movadef y Sendero Luminoso frente a Chavín de Huántar RPP cierra el cerco: quien discrepa queda situado del lado de los enemigos.

Qué significa para el ciudadano

Esto no es retórica. Las facultades que se discuten tocarán temas concretos: el control de las licencias de armas, la separación de internos en los penales y la respuesta del Estado en los primeros días de un desastre Diario Correo. Son normas que se votarán, o no, según un Senado al que hoy se le responde con una frase de descarte. Si cada objeción se desestima como ruido, el control se apaga justo cuando el Ejecutivo pide más poder. Un ministro no debe ser insultado; tampoco debe ser intocable. Y un país que quiere seguridad necesita un Congreso al que se le responda, no al que se le mande callar.

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