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4 oct 20263 min de lectura#opinion#energia#transmision-electrica#cortes-de-luz#coes#mef

La transmisión, el cuello de botella detrás de los cortes de luz

La demanda crece más rápido en el interior que la capacidad de transportar energía. Entre la aprobación de un proyecto y su puesta en marcha pasan siete años de trámites, con el MEF señalado como la traba principal.

Por Qhawaq

Portada: La transmisión, el cuello de botella detrás de los cortes de luz

La discusión eléctrica en el Perú suele girar alrededor de cuánto se genera y cuánto cuesta el kilovatio. Pero los apagones que hoy golpean el interior responden a otra cosa: el país ya no tiene su principal problema en producir electricidad, sino en llevarla hasta donde se consume. El Comité de Operación Económica del SEIN (COES) lo ha dicho sin rodeos: los retrasos en los proyectos de transmisión están creando cuellos de botella en varias regiones y obligan a despachar generación más cara, cuyo costo asume el usuario (Gestión).

El cuello de botella está en la red, no en las centrales

El desbalance es de velocidades: la demanda corre más rápido que las redes. Según Osinergmin, entre enero y el 18 de septiembre la demanda de electricidad del SEIN creció 5.2% acumulado, pero en la zona norte saltó 14.8%, contra 8.0% en el centro y 4.1% en el sur (Gestión). La congestión del enlace Centro-Norte impidió transportar energía hacia el norte y forzó a encender centrales térmicas, incluidas unidades de reserva fría (Gestión). El resultado se lee en el precio: la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía reporta que en julio el costo marginal promedio del SEIN rozó los US$100 por megavatio hora, un alza de 253% frente a igual mes de 2025 (Gestión).

Siete años de trámites: el retraso es administrativo, no técnico

Aquí no hay una falla de ingeniería; hay una falla de gestión estatal. Fernando Cáceres Freyre, director ejecutivo de Síntesis Instituto, calcula que pasan hasta tres años entre la aprobación del plan de transmisión y la convocatoria a concurso, y cuatro años más entre el estudio de impacto ambiental, los permisos arqueológicos, la consulta previa y la construcción: siete años en total para encender una línea (Gestión). El mismo experto ubica el cuello de botella más grave en el Ministerio de Economía y Finanzas, que exige sustentar la bancabilidad de proyectos que ya son autosostenibles, porque la ley garantiza que toda la demanda del sector eléctrico paga la remuneración por la operación de las nuevas obras (Gestión). Del lado del operador, el presidente del COES, César Butrón, pide simplificar los trámites y lo resume en una pregunta: si no hay transmisión, ¿de qué nos sirve tener bastante generación? (Gestión). Mientras tanto, el Ministerio de Energía y Minas prevé adjudicar 19 proyectos de transmisión por US$966 millones hacia diciembre de 2026 (Gestión): la cartera existe, lo que falta es velocidad para sacarla a concurso.

Lo que el ciudadano paga en su casa y en su trabajo

La congestión no es una abstracción de ingenieros: se mide en horas sin luz y en soles. Los reclamos se acumulan en Iquitos, Huánuco, San Martín, Caravelí y Pasco, donde la Defensoría del Pueblo, cámaras de comercio y congresistas han tenido que intervenir por cortes reiterados (Gestión). El contraste es viejo y no se ha cerrado: al cierre de 2023 las once distribuidoras estatales acumulaban 29.04 horas anuales de interrupción, frente a 11.51 horas en Lima Metropolitana (Minería y Energía). Cada hora sin suministro significa alimentos que se malogran, equipos médicos que se apagan, comercios que cierran y, encima, una tarifa que sube porque se despacha diésel y reserva fría en lugar de la energía barata que no logra llegar. El problema eléctrico del Perú ya no es si hay corriente: es si el Estado es capaz de aprobarla a tiempo.

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