La bancada bisagra: cómo Obras decidió la delegación de facultades sin ser oficialismo ni oposición
Un partido con cinco bancas en el Senado inclinó la votación más importante del bicameralismo. El problema no es su voto: es lo que nadie se ha tomado el trabajo de explicar.
Por Qhawaq

Cinco bancas que valen más que un programa
La delegación de facultades se definió este martes en el Pleno del Senado, que la aprobó con 35 votos a favor, 18 en contra y 6 abstenciones (La República). Detrás de ese resultado hay una aritmética estrecha que explica el peso de Obras: para modificar el texto remitido por Diputados se necesitaban al menos 31 votos, y el oficialismo solo llegaba a 30 sumando los 22 de Fuerza Popular y los 8 de Renovación Popular, y aun así contando con que el presidente del Senado, Miguel Torres, y el ministro del Interior, César Astudillo, ejercieran su derecho a voto, un supuesto que El Comercio describía como escaso en la historia parlamentaria (El Comercio). En ese margen de un solo voto vivía Obras, un partido con 5 escaños en el Senado y 14 en Diputados (Diario Correo): sus senadores Astucuri, Barragán y Gago votaron a favor y Ticona se abstuvo (La República). Antes de la sesión, su senador Daniel Barragán lo había dicho sin rodeos: "Creo que el voto 31 (si es el mínimo) va a ser de Obras" (El Comercio).
La Cámara Baja ya había aprobado el dictamen con 66 votos a favor, 33 en contra y 24 abstenciones (La República), delegando 20 de los 66 puntos solicitados por el Ejecutivo (El Comercio). Un partido testimonial terminó valiendo, en la práctica, más que la discusión de fondo: sin sus votos, el oficialismo no habría llegado a los 31.
El voto que cambió de sentido en comisión
En la Comisión de Constitución del Senado, el quórum reglamentario de siete miembros se completó con la presencia del senador de Obras Roger Astucuri (La República). El mismo legislador cambió el sentido de su votación y terminó plegado al bloque de Fuerza Popular y Renovación Popular (El Comercio). Con la oposición ausente, se aprobó por unanimidad de los presentes la incorporación de 7 puntos adicionales (La República), y el dictamen quedó en 27 de los 66 puntos pedidos: apenas el 41% (El Comercio).
Aquí hay un matiz importante. La diputada Indira Huilca sostuvo que el fujimorismo intentó modificar todo el dictamen aprobado en Diputados sin conseguirlo del todo (RPP). El registro matiza esa lectura: no se reescribió todo el texto, pero sí se añadieron siete materias que la Cámara Baja no había aprobado. La distancia entre "no lograron" y "se aprobaron 7 puntos más" es exactamente el espacio donde Obras decidió.
"No hemos negociado nada", pero el papel quedó
Barragán asegura: "No hemos negociado nada" (El Comercio). Sin embargo, en Diputados su bancada llegó a firmar, junto a Fuerza Popular y Renovación Popular, un texto sustitutorio para extender la delegación de 20 a 29 puntos; la firma se retiró y la propuesta cayó, pero el gesto quedó registrado (El Comercio). En el Senado, la oposición lo lee como un acuerdo previo: el senador Hugo Ccahuana afirmó que "se quedó de que se tenía que respetar los 20 puntos" y que "asistir es hacerle el juego" (La República); Ruth Luque calculó que "teniendo un acuerdo con Obras, serían los 32, 33 votos" (La República).
La pregunta de fondo no es retórica. Si una bancada pequeña niega haber negociado, pero su voto y su firma coinciden con las materias que el oficialismo quería añadir, lo que queda sobre la mesa es qué se intercambió, y nadie lo ha explicado. Huilca apunta que Obras tendrá que responder por los siete puntos extras (RPP), y sostiene además que el fujimorismo insistió en incluir en el pedido de facultades medidas sobre la Dirección Nacional de Inteligencia (RPP).
Lo que el ciudadano no votó
Detrás de la aritmética hay consecuencias concretas. La delegación abarca seguridad ciudadana y el Fenómeno de El Niño (La República), dos campos que tocan la calle: la extorsión al transporte, los robos, las obras de prevención ante lluvias. Cada materia que se añade o se retira no es un inciso parlamentario: es una herramienta que el Ejecutivo usará o dejará de usar en los próximos meses.
Un ciudadano no votó por los 7 puntos adicionales ni por la DINI. Votó por un Congreso que fiscalice. Si la bancada que decide el rumbo no explica qué recibió a cambio, la delegación de facultades deja de ser un debate de materias y se convierte en un intercambio sin recibo. Eso es lo que el Perú, en su primera puja bicameral, quedó sin aclarar: la votación se cerró y el intercambio sigue sin recibo.