La advertencia de Keiko Fujimori a los diputados: cuando el Ejecutivo mide la paciencia del Legislativo
El Ejecutivo pide 120 días para legislar sobre ocho materias y la Comisión de Constitución apenas avanzó una en su primer día de debate. Lo que está en juego no es el trámite, sino un estilo de gobernar.
Por Qhawaq

El ultimátum reemplaza a la negociación
"Están poniendo a prueba nuestra paciencia". La frase con la que Keiko Fujimori se dirigió al Congreso desde Chincha resume el método de este Ejecutivo: no negocia a puerta cerrada, fija plazos en público. El pedido es por 120 días para legislar, según EFE, sobre ocho materias, de acuerdo con El Comercio, y, según la presidenta, lleva "cuatro semanas" sin respuesta, según EFE. "Somos respetuosos de los tiempos, pero claro la población no espera ni los problemas tampoco", añadió, y prometió actuar "dentro del marco democrático", de acuerdo con EFE. El dato es que el mensaje no se dirige a acercar posiciones sobre un texto: se dirige a exhibir la demora como una deslealtad.
Una comisión que avanzó una octava parte
La advertencia coincidió con un resultado magro. En su primer día de debate, la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados apenas evaluó una de las ocho materias: seguridad ciudadana, según El Comercio. Quedaron pendientes micro y pequeñas empresas, laboral y promoción del empleo, simplificación administrativa, desarrollo productivo, tributaria, reforma estructural y vivienda, de acuerdo con El Comercio. El predictamen en debate recomienda rechazar y archivar la solicitud, según El Comercio. Detrás hay una división real: al menos 12 diputados votarían por archivar y 8 por respaldar al Ejecutivo, según El Comercio. El trámite no está solo demorado: está partido.
El Senado ofrece una salida que el clima enturbia
Existe una salida institucional. El presidente de la Comisión de Constitución del Senado, Carlos Mesía, aseguró que la cámara alta respetará "en lo esencial" lo que aprueben los diputados, aunque la Constitución le permite modificarlo, según Correo. Renovación Popular, que respalda la delegación, presentó un texto sustitutorio para acotar el pedido en lugar de archivarlo, según El Comercio. Ese es el camino razonable: una delegación corregida en el Senado. Pero el tono presidencial trabaja en contra: en ese mismo primer día, un diputado de Fuerza Popular planteó sin éxito una censura contra la presidenta de la comisión, según El Comercio. Cuando el Ejecutivo convierte la paciencia en vara de lealtad, cada voto deja de ser sobre el contenido y pasa a ser sobre quién cede.
Lo que se define es un precedente
La pregunta no es si se aprueban las facultades. Es qué queda después: un Ejecutivo que comprueba que presionar en público rinde más que negociar tenderá a repetirlo. Para el ciudadano, el costo es concreto. La única materia que se discutió, la seguridad ciudadana, es la que se siente cada día en la calle; las siete pendientes tocan el empleo, la formalización de las pequeñas empresas y los impuestos. Que un debate sobre el bolsillo y la seguridad se resuelva con advertencias, censuras de comisión y trincheras partidarias significa, en la práctica, negocios sin reglas claras y calles sin respuesta. Lo que se está midiendo no es la paciencia de una presidenta, sino la del país.