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24 sep 20263 min de lectura#opinion#keiko-fujimori#bid#facultades-legislativas#congreso

Keiko Fujimori en el BID: la agenda externa de un Gobierno sin facultades

La reunión con Ilan Goldfajn no definió montos. Muestra la estrategia del Ejecutivo: sostener la agenda por la vía multilateral mientras el Congreso posterga su pedido de legislar por 120 días.

Por Qhawaq

Portada: Keiko Fujimori en el BID: la agenda externa de un Gobierno sin facultades

Una agenda que viaja por delante de la interna

La presidenta Keiko Fujimori se reunió el martes 22 de setiembre con el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn, en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas (RPP). No es un encuentro de rutina: en paralelo, el ministro de Economía, Elmer Cuba, admitía que sin facultades legislativas "el plan B es ir al Congreso, va a demorar más, pero no hay otro camino" (RPP). La secuencia es el dato: la agenda externa se mueve mientras la interna se empantana.

El Congreso posterga y el Ejecutivo mira hacia afuera

El pedido para legislar por 120 días no avanza. Siete comisiones ordinarias de la Cámara de Diputados ya aprobaron opiniones que recomiendan declarar inviable la delegación de facultades (Canal N). Hasta la primera semana de setiembre, solo dos grupos, Ambiente y Defensa Nacional, habían emitido informes favorables (Gestión). El Reglamento fijaba el 18 de setiembre como plazo para el dictamen; la Comisión de Constitución recién debatirá el predictamen el lunes 28 (Canal N). Con ese telón de fondo, el viaje al BID se lee como una ruta para sostener la agenda sin depender del voto parlamentario.

El BID no firmó cheques: reafirmó cooperación

El encuentro reafirmó la colaboración en educación, infraestructura, prevención ante el fenómeno El Niño y modernización del Estado, pero el propio ministro precisó que "todavía no se han definido montos concretos" para proyectos específicos (RPP). El multilateralismo ofrece una salida, pero no es automática ni gratuita. La Constitución establece que las operaciones de endeudamiento externo se aprueban conforme a ley y que el Estado garantiza el pago de la deuda pública (El Peruano): el crédito compromete recursos del Tesoro que alguien pagará.

El cuello de botella no es el dinero, es ejecutarlo

El propio Gobierno reconoce el desfase entre la cartera que anuncia y lo que ejecuta: impulsa más de 66,000 millones de dólares en proyectos estratégicos y estima ejecutar cerca de 4,700 millones en 2026 (MEF). Cuba admite que entre la adjudicación de una asociación público-privada y el inicio de obras "transcurre demasiado tiempo" (RPP). Conseguir financiamiento nuevo no resuelve ese atasco: sin las reformas de APP, de régimen tributario para microempresas y de formalización laboral que el Ejecutivo quería aprobar por decreto, el dinero que llegue puede avanzar tan lento como el que ya existe.

Lo que está en juego para el ciudadano

La disputa por las facultades no es un asunto de trámite. Se mide en la pista que no se pavimenta, el hospital que no se equipa, la obra de drenaje que no llega antes del próximo El Niño. Cada mes de espera entre el anuncio y la ejecución es un servicio que no se entrega; y cada préstamo que se firma es deuda que se paga con impuestos, se ejecute bien o se ejecute a medias. Por eso importa menos si el Gobierno consigue la foto con el BID y más si el dinero prometido termina convertido en obra para quien hoy sigue esperando.

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