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30 sep 20262 min de lectura#opinion#congreso#bicameralidad#senado#facultades-legislativa

Hasta dónde puede el Senado reescribir lo que Diputados aprobó

El pedido de facultades expone un vacío del Congreso bicameral: la Constitución dice que el Senado "modifica", pero no fija el límite ni hay un mecanismo para resolver el desacuerdo entre cámaras.

Por Qhawaq

Portada: Hasta dónde puede el Senado reescribir lo que Diputados aprobó

El primer test del bicameralismo es de reglas, no de bandos

La Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados debate esta semana el pedido de facultades por 120 días que el Ejecutivo presentó el 28 de agosto Andina, sobre la base de un predictamen que recomienda archivarlo El Comercio. La disputa visible es si se delegan o no materias de seguridad y economía. La disputa de fondo es otra: por primera vez, el nuevo Congreso de dos cámaras debe responder hasta dónde puede el Senado reescribir un texto que ya pasó por Diputados, y esa regla no está escrita.

La Constitución dice que el Senado "modifica", pero no fija el límite

El artículo 105 de la Constitución es lacónico: aprobada la propuesta por Diputados, el Senado la "aprueba o modifica" y remite la autógrafa directamente al presidente para su promulgación Constitución Política. No hay un paso que devuelva el texto a Diputados. Si Diputados rechaza, el proyecto se archiva; si el Senado rechaza, también Constitución Política. Lo que la norma no aclara es qué ocurre cuando Diputados aprueba solo una parte: el constitucionalista Luciano López advierte que la reforma no precisa si esa aprobación debe ser total o parcial Gestión. Y "modificar", observa Óscar Urviola, es un término tan amplio que puede significar añadir o retirar Gestión. El Reglamento del Senado intenta acotar el margen: pide modificaciones "complementarias" y prohíbe "desnaturalizar" la propuesta, pero nadie define qué es desnaturalizar El Comercio.

Sin mecanismo de equilibrio, cada ley se vuelve un pulso entre cámaras

El escenario de riesgo es concreto. Diputados podría aprobar solo seguridad y atención al Fenómeno El Niño y recortar el resto; el Senado podría reincorporar materias que la cámara de origen descartó, sin que exista un mecanismo de diálogo ni de insistencia que resuelva el desacuerdo Gestión. Urviola lo resume: es una situación de confrontación entre las dos cámaras sin mecanismo de equilibrio Gestión. No es un defecto cosmético: es el andamiaje con el que se tramitará cada ley de los próximos años, no solo este pedido.

Lo que está en juego es la seguridad y la previsibilidad del ciudadano

Detrás del tecnicismo hay consecuencias de calle. El pedido toca seguridad ciudadana, penitenciario, micro y pequeñas empresas y simplificación administrativa Andina. Mientras se discute si una cámara puede reescribir lo que la otra descartó, el 76% de peruanos dice sentirse inseguro en las calles de su ciudad, según la última encuesta de Datum Internacional El Comercio. Un trámite trabado o una reescritura sin control claro no es solo un problema de reglamento: es una norma de seguridad que llega tarde y una licencia de negocio que sigue esperando. El ciudadano no vota por cámaras, vota por resultados; necesita saber quién decidió qué y con qué límites.

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