El último cuarto del año para el gobierno de Keiko Fujimori: vitrina exterior y facultades que no llegan
El Ejecutivo llena su agenda en Nueva York mientras su pedido de facultades legislativas sigue sin dictamen en la Comisión de Constitución.
Por Qhawaq

La vitrina viaja, el dictamen no se mueve
El desajuste que define este cierre de año es simple: el Ejecutivo llena su agenda exterior mientras su principal herramienta legislativa sigue sin fecha de debate. En la 81.ª Asamblea General de la ONU, la presidenta Keiko Fujimori pronunció su discurso en el debate general (UN Web TV); se reunió en Nueva York con el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, para fortalecer la cooperación en educación, economía circular y transformación digital (Correo), y con el titular del BID, Ilan Goldfajn, para revisar el apoyo a proyectos de desarrollo en el país (RPP). El intercambio comercial con Finlandia, citado como signo de la relación, alcanzó cerca de 300 millones de dólares en 2025 (Correo).
Mientras tanto, en Lima, el pedido de facultades legislativas sigue sin dictamen en la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados. La presidenta de la comisión, Giannina Avendaño, de Juntos por el Perú, todavía no convoca a sesión, pese a que venció el plazo de 15 días hábiles para emitir una decisión (Correo). La distancia entre la vitrina neoyorquina y el trámite limeño es la foto del momento: se proyecta presencia afuera porque adentro no se consigue aprobar la agenda.
66 pedidos y ocho ejes que tocan el bolsillo
El paquete no es menor. La Presidencia del Consejo de Ministros presentó a la Cámara de Diputados un proyecto con 66 solicitudes agrupadas en ocho ejes, desde materia penal, procesal penal y penitenciaria hasta tributaria, aduanera, laboral, vivienda y saneamiento (La República). No es un trámite técnico: entre los pedidos figuran modificar el Código Penal y el Código Procesal Penal, declarar a las organizaciones criminales como terroristas y regular la legítima defensa, pero también eliminar los topes a las tasas de interés fijados por la Ley 31143 y reestructurar Sedapal por razones de necesidad pública (La República).
Eso explica el bloqueo y, a la vez, el apuro. El ministro de Transportes y Comunicaciones, José Tangherlini, admite que el Ejecutivo aún espera el pronunciamiento de la Cámara de Diputados: contar con facultades delegadas permitiría agilizar y reforzar las acciones frente al fenómeno El Niño (Correo). Sin dictamen no hay decretos legislativos. Y el calendario aprieta: la columna de José Carlos Requena recuerda que el último cuarto trae tres hechos ajenos al gobierno que podrían darle aire, los comicios subnacionales del 4 de octubre, la visita del papa León XIV del 11 al 16 de noviembre y el presupuesto 2027 con plazo al 30 de noviembre, pero también la presión creciente por El Niño (El Comercio).
Lo que no se aprueba adentro se paga en casa
Detrás del contraste hay un dato de fondo: la gestión ingresa al último trimestre debilitada. Según Ipsos, citada por Requena, la aprobación cayó de 57% a 42%, una pérdida de 15 puntos que es la evolución negativa más marcada al menos desde 2001, con respaldo mayoritario solo en Lima (53%) y en los niveles socioeconómicos A (59%) y B (54%) (El Comercio).
Para el ciudadano, la parálisis no es abstracta. Las facultades pendientes incluyen decisiones sobre el costo del crédito, la tarifa de agua de una Sedapal que se busca reestructurar, la seguridad de los penales y la preparación frente a El Niño. Cada semana sin dictamen es una semana en la que el Estado posterga herramientas que tocan el recibo, la tranquilidad y la protección frente a la criminalidad y el clima. El gobierno puede seguir sumando reuniones en Nueva York, pero la gestión se mide en lo que consigue aprobar en Lima. Y ahí, por ahora, la vitrina está llena y el expediente sigue sobre la mesa.