El efecto Trujillo: la inseguridad ya se mide en visitas a los malls
Tres meses seguidos de caída en la afluencia a tiendas y centros comerciales, con el norte golpeado, muestran que el miedo ya es un dato económico. La emergencia se prorroga sin una métrica pública que la evalúe.
Por Qhawaq

El miedo ya es un dato, no una percepción
La inseguridad dejó de ser un estado de ánimo para volverse una cifra de afluencia comercial. Las visitas a tiendas en centros comerciales y puerta a calle cayeron 1.87% en agosto frente al mismo mes del año pasado, según el reporte de Poken Perú Retail que recoge Gestión. Es el tercer mes consecutivo en rojo, después de caídas de 2.36% en junio y 2.09% en julio. La caída, que venía atenuándose, se profundizó en la primera quincena de septiembre hasta 5.9%. No es solo el fenómeno de El Niño ni la coyuntura electoral: el secuestro de un empresario en Trujillo, con cuatro personas asesinadas por atacantes con uniformes policiales, según CNN, avivó el temor a salir a comprar.
El norte paga la factura del miedo
El golpe no se reparte por igual: la zona norte concentra las caídas más profundas. En agosto, Mallplaza Piura retrocedió 31% y Real Plaza Chiclayo 10.25%, mientras solo Mall Aventura Chiclayo escapó de la tendencia, con un avance de 11.9% Gestión. Entre los rubros, únicamente la moda infantil y accesorios (10.15%) y la tecnología (3.41%) crecieron; el resto siguió en caída. Es un mapa de consumo que se repliega: se compra lo necesario y lo que no admite espera, y se evita el paseo que implica exponerse.
Una emergencia que se renueva sin demostrar resultados
La prórroga no trae evidencia de control: la propia norma admite que los delitos persisten y crecen. El Decreto Supremo 134-2026-PCM prorroga por 60 días, desde el 23 de setiembre, el estado de emergencia en Trujillo, Virú y Chepén, según El Peruano. Es la tercera prórroga desde que la medida se declaró en Trujillo y Virú el 26 de marzo. El texto reconoce que el pedido policial se sustenta en la "persistencia y tendencia creciente" de extorsiones, robos y homicidios. En paralelo, el Gobierno relevó a la cúpula policial: Fredy López Mendoza asumió la Comandancia General el 16 de setiembre, según el Ministerio del Interior. Cambiar mandos no es una métrica; lo que falta es que se publique con qué indicadores se evalúa la emergencia.
Lo que esto significa para el bolsillo y la seguridad
El dato aterriza en personas concretas. Para un locatario de un mall del norte, una caída de 31% en las visitas significa menos ventas, menos horas de trabajo y menos planilla. Para una familia, significa decidir si el paseo del fin de semana justifica el riesgo. Para un ciudadano bajo emergencia, significa aceptar restricciones a la libertad de tránsito y de reunión sin recibir a cambio un indicador verificable de que la violencia cede. La seguridad no debería cobrarse dos veces: una en el miedo y otra en la factura. Exigir métricas no es tecnicismo, es la única manera de saber si el estado de emergencia protege a la gente o solo administra la crisis.