Dos cámaras sin reglamento: la bicameralidad que se inventa sobre la marcha
El destrabe de las facultades no vino de una norma sino de un acuerdo de bancadas. El Senado puede sumar materias que Diputados nunca discutió y la autógrafa no regresa a la primera cámara.
Por Qhawaq

La primera prueba grande de la bicameralidad peruana no se está resolviendo con una norma, sino con costumbre. La Cámara de Diputados remitió al Senado un pedido de delegación de facultades de veinte materias; el Senado le sumó siete más. La propia diputada Roxana Rocha, de Renovación Popular e integrante de la Comisión de Constitución, lo admite: propone reformar los reglamentos de ambas cámaras para cerrar los "vacíos" y las "imprecisiones procedimentales" del nuevo sistema y, si persisten, recurrir al Tribunal Constitucional. Es la confesión de que el sistema se estrenó sin manual.
La Constitución fija el qué, no el cómo
La Constitución dice que el Senado "aprueba o modifica" la propuesta que le remite Diputados y remite la autógrafa al presidente de la República, sin devolverla a la primera cámara (artículos 102-A y 105 de la Constitución Política). Ese silencio es el fondo del problema: si el Senado añade facultades nuevas, Diputados ya no vuelve a opinar. El límite material, en cambio, es claro: la delegación solo procede "sobre materia específica y por el plazo determinado" (artículo 104 de la Constitución Política). Por eso Diputados recortó a veinte puntos el pedido original: Rocha describe las intenciones enviadas por el Gobierno como "excesivamente amplias e imprecisas". El Senado, sobre esa base, sumó siete.
El destrabe fue un acuerdo de bancadas, no una votación limpia
Carlos Mesía atribuye el desenlace a un "aporte cívico" del partido Obras para "salir de un entrampamiento" (RPP). La sesión del lunes 19 aprobó "por unanimidad de los presentes" las siete iniciativas en votación en bloque (La República). Pero los presentes eran apenas el quórum de siete, alcanzado gracias a la presencia del oficialismo, del senador Roger Astucuri (Obras) y de Daniel Barragán, pese a no integrar la comisión, mientras las bancadas de oposición no asistieron (La República). Juntos por el Perú acusa a Mesía de vulnerar el reglamento y "desconocer la decisión adoptada por mayoría" (La República). La senadora Ruth Luque lo resume en una cifra: con el acuerdo con Obras "serían los 32, 33 votos" que necesitan en el pleno (La República).
El árbitro es quien preside
Cuando no hay regla, el orden lo decide la mesa. Mesía reconoció que su vicepresidente, Roger Astucuri, de Obras, le pidió revisar el dictamen antes de someterlo y "se me pasó hacerlo"; "eso me queda como lección" (RPP). Una omisión de la presidencia terminó definiendo el ritmo de una votación en bloque sobre siete facultades. Eso no es diseño institucional: es arbitraje personal.
Lo que se vota esta semana se decide en tu vida diaria
Estas facultades no son de trámite: definen quién puede legislar por decreto en seguridad e inteligencia y cómo rinde cuentas la DINI ante la Comisión de Inteligencia del Senado. Lo que está en juego es si la lucha contra la criminalidad se conduce con decretos sin contrapeso o con un Congreso que delibera. El ciudadano no lee reglamentos: ve si su calle es más segura o si se lo gobierna a golpe de decreto. Y si el manual se escribe después del accidente, cada futura facultad se resolverá igual: a mano, en la mesa, y no en la ley.