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19 oct 20263 min de lectura#opinion#keiko-fujimori#seguridad-ciudadana#extorsion#comando-unificado

Anunciar en lugar de gobernar: los cien días de Keiko Fujimori y la retórica como política pública

La presidenta endurece el discurso y crea otra comisión, pero la seguridad se mide con homicidios y denuncias, no con anuncios.

Por Qhawaq

Portada: Anunciar en lugar de gobernar: los cien días de Keiko Fujimori y la retórica como política pública

La mano dura es una respuesta a la encuesta, no a la calle

A menos de tres semanas de cumplir cien días de gobierno, Keiko Fujimori cambió de tono: pasó del TikTok y la convocatoria a la unión al lenguaje de la mano dura. El giro no es casual. En el reporte de septiembre de LatamPulse, elaborado por Bloomberg y AtlasIntel, su aprobación cayó a 28.3%, un descenso de 14.5 puntos porcentuales La República. Cuando no hay resultados que mostrar, la retórica ocupa su lugar: se nombra un enemigo y se promete orden, sin exhibir una métrica que mida el avance.

Se suman comandos y comisiones, pero no cifras públicas

El 7 de octubre, en la presentación de las Fuerzas Combinadas para la Lucha Contra el Crimen Organizado, compuesta por 1,350 efectivos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, la presidenta anunció la creación del Comando Unificado y dispuso un centro de control en el Cuartel General del Ejército Presidencia. Una semana después, el 14 de octubre, el Ejecutivo creó la Comisión Multisectorial de Alto Nivel para Recuperar la Seguridad y el Orden Público mediante el Decreto Supremo 141-2026-PCM Actualidad Penal. La propia norma la define como un espacio permanente de articulación, coordinación y seguimiento político y estratégico Actualidad Penal: emitirá alertas, propondrá iniciativas y priorizará recursos ante el Ministerio de Economía y Finanzas, sin intervenir en la conducción operativa de las fuerzas del orden Presidencia. Sus cinco integrantes, encabezados por el presidente del Consejo de Ministros, participan de manera indelegable y ad honorem Presidencia. Es, en estricto, un órgano que observa y coordina; no ejecuta ni rinde cuentas con números.

La extorsión sigue cobrando vidas mientras se anuncian estructuras

Mientras se crean estas instancias, la realidad corre por otro carril. En lo que va de 2026, los ataques vinculados al cobro de cupos al transporte en Lima y Callao dejaron más de 80 conductores asesinados y 160 atentados La República. En la misma jurisdicción se acumulan más de 13,000 denuncias por robo y extorsión La República. Frente a ese piso de dolor, lo que corresponde es exigir un tablero con los resultados del Comando Unificado desde su creación: cuántos detenidos, cuántas bandas desarticuladas, cuántas rutas liberadas del cupo. Por ahora, el Ejecutivo anuncia estructuras y deja los números para después.

El ciudadano necesita un número, no otra comisión

Para quien sale a trabajar cada día, cada anuncio sin cifra significa lo mismo: un conductor que paga cupo o muere por negarse, una familia que aborda el transporte con miedo y un servicio encarecido por el costo de la extorsión. Coordinar ministerios no sobra; lo que falta es que el Estado diga cuánto cuesta la comisión, quién la integra y qué resultado medible se compromete a entregar y en qué plazo. La seguridad se evalúa con homicidios a la baja y denuncias atendidas, no con la cantidad de comisiones creadas. A poco de los cien días, la pregunta no es si el discurso es firme, sino si el Ejecutivo puede mostrar un dato que lo respalde.

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