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Cómo medimos las promesas

El promesómetro no evalúa si una política es buena o mala. Mide un hecho verificable: en qué punto está cada promesa del Mensaje a la Nación del 28 de julio de 2026. El veredicto es auditable porque su regla es pública, y cada promesa enlaza a la fuente que la respalda. No tomamos partido; medimos el dato.

Qué rastreamos

De los siete objetivos de gobierno extraemos las promesas concretas del discurso: 32 en total, de las cuales 17 tienen una meta medible (una cifra, un plazo o una obra específica). Cada una arranca desde el dato oficial de hoy, su línea base, contra la que mediremos el avance.

Los estados y su criterio

Cada promesa está en uno de cinco estados. El criterio es objetivo: hace falta un hecho verificable para pasar de uno a otro, no una interpretación.

EstadoPuntajeCuándo se asigna
Prometido0Anunciada en el discurso, sin un acto verificable posterior todavía. Es el punto de partida de toda promesa.
En proceso40Existe un hecho verificable de avance: un proyecto de ley presentado, una norma publicada, presupuesto asignado o una obra iniciada.
Cumplido a medias70Se cumplió una parte medible de la promesa, pero no toda: por ejemplo, la meta se alcanzó en una región y no en el país, o a la mitad del número comprometido.
Cumplido100La meta comprometida se alcanzó y es verificable contra su fuente oficial.
Incumplido0El plazo comprometido venció sin cumplirse, o la promesa fue explícitamente abandonada o revertida.

Cómo se calcula el avance

A cada estado le corresponde un puntaje de 0 a 100 (la columna de arriba). El porcentaje de avance del programa es el promedio simple de los puntajes de todas las promesas: cualquiera lo puede rehacer sumando los casos. Es la misma aritmética que usa Del Dicho al Hecho en Chile, y es auditable a propósito.

Siempre mostramos, junto al avance, el porcentaje efectivamente cumplido: solo las promesas que llegaron al 100%. Publicar las dos evita el titular engañoso de vender el número más alto. Al arranque del mandato, la brecha está entera y el avance es cercano a cero; sube con cada hito verificable.

De dónde sale cada cifra

La línea base de cada promesa medible se ancla a su fuente oficial (INEI, CAPECO, MEF y otras), enlazada en la ficha. Para las promesas que requieren una ley, el avance seguirá el trámite en el Congreso. El texto de cada promesa se toma del discurso íntegro, que también publicamos palabra por palabra.

Qué no hacemos

No juzgamos si la promesa es acertada, ni si la política que la cumple es buena. No inferimos intenciones. No aceptamos como cumplida una promesa por un anuncio: hace falta el hecho verificable y su fuente. Si el gobierno reclama un avance que la evidencia no respalda, lo mostramos, no lo escondemos.